De rituales paganos a cartas de amor: la sorprendente y oscura historia detrás del Día de San Valentín

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El Día de San Valentín esconde un pasado sorprendente: descubre sus orígenes paganos y su evolución.

A lo largo de los años, el 14 de febrero se ha consolidado como el día por excelencia para la celebración del amor, rodeado de imágenes emblemáticas como chocolates, rosas rojas y gestos románticos. No obstante, la historia detrás de esta fecha tradicional dista mucho de la imagen enternecedora que predomina actualmente. Sus orígenes, de acuerdo con fuentes reconocidas como National Public Radio (NPR), se remontan a prácticas más complejas dentro del Imperio Romano y a rituales alejados de los corazones que hoy identifican el festejo.

Dentro de las costumbres contemporáneas, regalar cartas escritas a mano y compartir detalles románticos puede parecer elemental, pero son invenciones recientes si se comparan con las celebraciones iniciales. El antecedente más antiguo y ampliamente citado por historiadores es la fiesta pagana conocida como lupercalia, realizada en honor a la fertilidad. Según NPR, este festival incluía rituales donde los hombres llevaban a cabo sacrificios de animales y utilizaban las pieles para azotar a mujeres jóvenes, bajo la creencia de que esto podría favorecer su capacidad para concebir hijos.

Además, lupercalia albergaba una especie de sorteo en el que los nombres de las participantes eran seleccionados al azar, de modo que las parejas formadas quedaban vinculadas durante la celebración, e incluso más tiempo si el vínculo prosperaba. Lo relevante es que esta fiesta, pese al avance y la consolidación del cristianismo, perduró en el Imperio Romano durante siglo y medio tras la llegada de nuevas religiones oficiales.

El cambio fundamental vino con el Papa Gelasio I, quien en el siglo V decidió suprimir estas prácticas paganas, instaurando, en su lugar, un día para conmemorar a San Valentín. Según referencias, el emperador Claudio II fue responsable de la ejecución de dos hombres llamados Valentín un 14 de febrero, razón por la cual la fecha se santificó.

Al margen de la influencia romana, se han propuesto otros orígenes, como el vinculado a la obra del poeta Geoffrey Chaucer casi mil años más tarde. Según National Geographic y estudios analizados por la Universidad de Kansas, Chaucer habría asociado el Día de San Valentín con el cortejo amoroso coincidiendo con la época de apareamiento de aves europeas. A partir de entonces, influyentes escritores como Shakespeare fortalecieron esta relación y la tradición de enviar cartas amorosas comenzó a extenderse, especialmente entre la nobleza europea.

Documentos históricos, recopilados por el Smithsoniano, evidencian que la primera carta de amor firmada en un 14 de febrero proviene de 1415, escrita por el duque de Orleans a su esposa desde la Torre de Londres. Ya en Estados Unidos, National Geographic apunta que la popularidad de enviar tarjetas para esta fecha cobró relevancia en la época de la Guerra de Independencia, evolucionando hasta la comercialización masiva en el siglo XX. Hoy, solo la empresa Hallmark calcula que se intercambian alrededor de 145 millones de tarjetas de San Valentín cada año, reflejando la transformación de una tradición ancestral en un fenómeno global de expresiones románticas modernas.

¿Por qué se asocia el color rojo con el Día de San Valentín?

La relación del color rojo con el Día de San Valentín está vinculada a su representación de la pasión y el amor, dos conceptos que se han forjado y reforzado a lo largo de la historia de esta celebración. Aunque no existen datos específicos sobre cuándo comenzó esta asociación, fuentes consultadas dentro del artículo mencionan cómo, conforme la festividad evolucionó, los detalles románticos—como las rosas y los regalos—fueron adoptando elementos que intensificaran el simbolismo amoroso. Así, el rojo, presente en las rosas y en las tarjetas, se convirtió en el tono más característico para la ocasión.

El uso del color rojo se consolidó especialmente en los siglos XIX y XX, a medida que la tradición pasaba a institucionalizarse al nivel comercial y social, tal y como señala National Geographic. Este color, por su potente carga simbólica, ha logrado perdurar como un icono visual que refuerza el sentido romántico y pasional del 14 de febrero, complementando las costumbres ancestrales y modernas de celebrar el amor.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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