¿Saben cuándo tienes miedo? Así logran los caballos detectar tus emociones solo con oler tu sudor
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Visitar sitio¿El sudor del miedo puede alterar el comportamiento de los caballos? Un hallazgo sorprendente lo revela.
El sentido del olfato, considerado uno de los mecanismos sensoriales más antiguos, desempeña un papel crucial en la comunicación tanto en animales como en seres humanos. A lo largo del tiempo, numerosas investigaciones científicas han tratado de descifrar cómo los olores funcionan como señales en la interacción entre individuos, especialmente para fines como la selección de pareja o la identificación de estados emocionales dentro de una misma especie. Sin embargo, gran parte de estos trabajos han dejado de lado un aspecto fundamental: la posibilidad de que las emociones humanas, reflejadas en el olor corporal, puedan influir en los animales con los que se convive de manera cercana.
Bajo este enfoque, un reciente estudio científico publicado en la revista Plos One llevó a cabo un experimento para determinar si los caballos logran percibir y reaccionar ante el miedo humano detectado a través del sudor. Para el desarrollo del estudio, los investigadores dividieron a los voluntarios en dos grupos. Un grupo fue expuesto a escenas aterradoras de la película Siniestro, mientras que el otro observó fragmentos del clásico musical Cantando bajo la lluvia. Los participantes sostuvieron algodón bajo sus axilas durante ambas experiencias, permitiendo que los investigadores recolectaran olores asociados tanto al miedo como a la tranquilidad.
Posteriormente, los algodones impregnados fueron colocados cerca de las fosas nasales de distintos caballos, con el objetivo de observar sus reacciones ante los dos tipos de aroma. Los especialistas midieron el acercamiento de los caballos a sus cuidadores, el contacto físico y las respuestas emocionales y fisiológicas. Según los resultados, extraídos de este riguroso proceso, los caballos mostraron señales claras de mayor miedo, presentaron picos elevados en su frecuencia cardíaca y disminuyeron su contacto con los humanos al ser expuestos al sudor de las personas que experimentaban miedo.
Sin embargo, una observación importante del equipo de investigación fue que los niveles de cortisol—la hormona vinculada con el estrés—no variaron significativamente entre los diferentes escenarios evaluados. Este dato sugiere que, si bien existe una reacción conductual y fisiológica ante los olores emocionales, el estrés crónico no necesariamente se ve afectado en estas circunstancias a corto plazo.
En declaraciones recogidas por The Guardian, Léa Lansade, de la Universidad de Tours en Francia, resaltó que las personas pueden, de forma inconsciente, transmitir sus emociones a los animales con quienes interactúan. Este fenómeno cobra especial relevancia para quienes trabajan frecuentemente con caballos, como jinetes o cuidadores, ya que el humor o el miedo del humano podría repercutir en el comportamiento y bienestar del animal. Según Plotine Jardat, investigador del Instituto Francés de Equitación, presentarse tranquilo y de buen ánimo favorece una mejor relación, mientras que el miedo humano puede desencadenar respuestas exageradas ante estímulos potencialmente amenazantes.
Por último, los autores subrayaron en Plos One que, si futuras investigaciones confirman estos hallazgos, se fortalecería la hipótesis de que los caballos efectivamente detectan señales químicas de miedo en humanos, a través de compuestos presentes en el sudor, que funcionarían como verdaderas alertas dentro de la comunicación interespecífica.
¿De qué maneras podrían aplicarse estos hallazgos en la cotidianidad de quienes trabajan con caballos?
Para quienes interactúan de manera profesional o habitual con caballos, como entrenadores, jinetes o veterinarios, comprender la sensibilidad de estos animales ante las emociones humanas es un recurso valioso. La evidencia de que las emociones pueden transmitirse por vía olfativa no solo implica ajustes en las técnicas de manejo y entrenamiento, sino que también invita a considerar el bienestar emocional de las personas que rodean al caballo.
Esto podría traducirse en nuevas recomendaciones para reducir situaciones de estrés o inseguridad tanto en el animal como en el humano, estableciendo protocolos que prioricen el estado emocional positivo del cuidador antes de cualquier actividad relevante. Así, se fomentaría una relación más segura y beneficiosa para ambas partes, basada en la empatía y el conocimiento de las respuestas biológicas compartidas.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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