Jóvenes en EE.UU. apagan sus smartphones por un mes: así es el reto viral de desintoxicación digital
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Visitar sitioJóvenes en EE. UU. apuestan por un mes sin smartphones: ¿qué pasa cuando desconectan y vuelven al pasado?
En Estados Unidos, un grupo de jóvenes decidió dejar a un lado el uso cotidiano de teléfonos inteligentes para sumergirse en una experiencia de desintoxicación digital. Por un mes, optaron por emplear antiguos teléfonos de tapa, privándose así del acceso a aplicaciones como Google Maps o Instagram y absteniéndose de consumir música por plataformas como Spotify. La iniciativa, conocida como “Un mes offline”, fue organizada por una pequeña empresa emergente —Dumb.co— en colaboración con un grupo local en Washington.
Este fenómeno refleja una tendencia creciente entre la juventud norteamericana, motivada por el deseo de escapar a los daños que pueden provocar las redes sociales en su salud mental y en sus rutinas. Diversos testimonios recogidos por medios como El Colombiano relatan cómo, al dar este paso, se evidencian dificultades iniciales: desde la incertidumbre de no saber cuándo llegará un autobús hasta la necesidad de pedir indicaciones a desconocidos para orientarse. Sin embargo, quienes participaron describen la experiencia como una oportunidad para desafiar sus propios hábitos, reencontrarse con sensaciones como el aburrimiento y fortalecer vínculos comunitarios a través de encuentros presenciales en huertas o bares de karaoke.
La preocupación por el impacto de la tecnología en la concentración y el bienestar gana terreno en el debate público. Como señala un fallo reciente de un tribunal en California, tanto Instagram como YouTube pueden ser considerados responsables respecto a la naturaleza adictiva de sus plataformas. Además, el investigador Kostadin Kushlev, de la Universidad de Georgetown, respalda con estudios que prescindir temporalmente del teléfono inteligente incrementa la sensación de bienestar y la capacidad de atención, efectos que, según sus investigaciones, se mantienen a largo plazo.
Son evidentes los esfuerzos por encontrar alternativas que faciliten romper con el ciclo de dependencia digital. El programa “Un mes offline” no solo proporciona teléfonos básicos con funciones limitadas, sino que incorpora actividades como debates semanales para estimular la vida social y comunitaria, lo que, según los organizadores, es indispensable para lograr una transformación duradera en el comportamiento digital. El costo de esta experiencia ronda los 100 dólares por participante, lo cual cubre el préstamo del dispositivo y ciertas aplicaciones esenciales para la movilidad, como Uber.
Según una encuesta de YouGov, más de dos tercios de los jóvenes entre 18 y 29 años expresan el deseo de limitar su tiempo frente a las pantallas. Así, proliferan iniciativas colectivas y herramientas especiales para apoyar este objetivo: desde aplicaciones que limitan el acceso a plataformas hasta reuniones libres del uso de dispositivos electrónicos en universidades y ciudades importantes de Estados Unidos. Personalidades como Graham Burnett, profesor de la Universidad de Princeton, identifican en este movimiento una dimensión histórica, similar a la ola ambientalista de los años sesenta, que busca regular el uso y la influencia de la tecnología digital en la vida diaria.
¿Qué efectos tienen las redes sociales en la atención y el bienestar de los jóvenes?
El aumento en la preocupación sobre el uso excesivo de dispositivos móviles y redes sociales responde a alertas de la comunidad científica acerca de su impacto negativo en la salud mental, tales como una menor capacidad de concentración, alteraciones del sueño y mayor ansiedad. Los organizadores y participantes de las desintoxicaciones digitales, citados por El Colombiano, relatan que al reducir el uso de estos dispositivos, se perciben mejoras en la capacidad de estar presentes y de interactuar socialmente sin distracciones constantes. Esta reflexión resulta relevante en un momento en que iniciativas legales y sociales empiezan a poner bajo escrutinio a las compañías tecnológicas y a revisar el alcance de sus productos en la vida cotidiana de los ciudadanos. (484 palabras)
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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