Un milagro médico en Reino Unido: Grace Bell da a luz tras recibir un trasplante de útero de donante fallecida

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El nacimiento de Hugo marca un hito médico: ¿cómo logró Grace Bell ser madre tras un trasplante de útero?

Grace Bell ha marcado un hito en la medicina del Reino Unido al convertirse en la segunda mujer de ese país en dar a luz tras un trasplante de útero, una intervención que abre posibilidades antes impensables para mujeres nacidas sin este órgano o que lo han perdido debido a enfermedades. Su experiencia resulta aún más relevante porque Bell recibió su útero de una donante fallecida, algo que hasta ahora no se había logrado en territorio británico, según reportó el Servicio Nacional de Salud en Inglaterra (NHS England).

Bell, quien ronda los 30 años, enfrentaba un diagnóstico que le negaba la opción de gestar hijos. Todo cambió gracias al programa de investigación sobre trasplante de útero de donante fallecido, impulsado por la organización benéfica Womb Transplant UK. Este programa cuenta con la aprobación de la Autoridad de Investigación Sanitaria del Reino Unido y representa una aproximación innovadora en el campo de los trasplantes uterinos, pues hasta hace poco, estas cirugías se realizaban utilizando órganos procedentes de donantes vivas, generalmente familiares cercanos.

En el contexto de las regulaciones británicas, la donación de un útero implica un consentimiento particular y adicional que debe otorgar la familia de la persona fallecida, incluso después de que se haya aprobado la donación de otros órganos. En el caso de Grace Bell, la familia de la donante expresó un profundo orgullo, reconociendo el legado que su hija dejó al brindar la oportunidad de la maternidad a otra mujer.

La intervención quirúrgica para el implante de útero tuvo una duración aproximada de siete horas. Posteriormente, Grace Bell se sometió a todo el proceso de fecundación in vitro (FIV) y transferencia de embriones, proceso realizado en la Clínica de Fertilidad Lister en Londres.

Luego, durante toda su gestación, fue monitoreada de cerca por especialistas en el Hospital Churchill de los Oxford University Hospitals (OUH) NHS Foundation Trust y en el Hospital Queen Charlotte’s y Chelsea, administrado por Imperial College Healthcare. Fue precisamente en este último centro hospitalario donde nació su hijo, Hugo Richard Norman Powell, en diciembre de 2025 mediante cesárea, nombre que lleva en honor al profesor Richard Smith, pionero y fundador del programa de trasplantes uterinos en el país.

El impacto humano de este acontecimiento es incuestionable. "Espero que sepan que mi hijo siempre recordará su increíble don y el milagro que lo trajo al mundo. Pienso en mi donante y su familia todos los días… Una parte de ella vivirá para siempre", expresó Bell, reflejando el sentido de gratitud hacia la donante y su familia.

La condición médica que padeció Bell afecta a una de cada cinco mil mujeres en el Reino Unido. Además, muchas mujeres pierden su útero por cáncer u otras enfermedades. Según datos del NHS, en el mundo se han efectuado más de 100 trasplantes de útero, lo que da cuenta del largo trayecto que esta alternativa terapéutica ha tenido a escala internacional. En el Reino Unido, este nacimiento se suma a avances previos, como el caso de Grace Davidson, la primera mujer en el país en tener un hijo gracias a un trasplante de útero de donante viva realizado por su hermana.

¿En qué consiste el proceso de fecundación in vitro (FIV) y por qué es fundamental en estos casos?

La pregunta sobre la fecundación in vitro (FIV) surge porque, en los trasplantes de útero, esta técnica es esencial para alcanzar el embarazo. La FIV es un procedimiento médico mediante el cual los óvulos extraídos de la mujer se fertilizan con espermatozoides en un laboratorio, y posteriormente se transfiere el embrión al útero trasplantado. Esto permite controlar el proceso de concepción y aumentar las probabilidades de éxito.

En casos como el de Grace Bell, la FIV es la opción recomendada porque el trasplante de útero implica condiciones particulares que hacen que una concepción natural sea muy difícil, si no imposible. La supervisión médica constante durante el proceso de FIV brinda la máxima seguridad tanto para la madre como para el bebé, lo que es una prioridad en situaciones médicamente complejas como esta, según lo explicado por las fuentes consultadas.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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