El regreso de los flamencos rosados a la Ciénaga de La Virgen: un nuevo respiro para Cartagena
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Visitar sitioEl sorpresivo regreso de los flamencos rosados a la Ciénaga de La Virgen revela señales del renacer ecológico del humedal.
En las últimas temporadas secas, la Ciénaga de La Virgen, ubicada en las cercanías de Cartagena, ha sido testigo del regreso de una bandada significativa de flamencos rosados. Estos ejemplares, caracterizados por sus largas patas y cuellos extendidos, han despertado la atención de los expertos del Establecimiento Público Ambiental (EPA), quienes consideran que la procedencia más probable de estas aves es el departamento de La Guajira, en el extremo norte de Colombia. Según la coordinadora de Flora y Fauna del EPA, Aurora Vidal, los flamencos eligen este humedal debido a que encuentran condiciones similares a las de su hábitat original, en especial durante épocas de mayor sequía, cuando los niveles de salinidad y las mareas bajas les favorecen.
Vidal expresó en entrevista con la agencia EFE que estos espacios ofrecen abundancia de crustáceos y microalgas, fundamentales para la alimentación de los flamencos. Asimismo, reconoció que, si bien la Ciénaga solía ser un punto habitual de paso para estas aves, la contaminación causada por la intervención humana había provocado su retiro durante varios años. El incremento actual en la población de flamencos, constatado por las autoridades ambientales, ha sido recibido como una señal alentadora de la recuperación del ecosistema.
La funcionaria enfatizó que la presencia saludable de este grupo de flamencos constituye un claro bioindicador del avance positivo en la restauración ambiental de la Ciénaga de La Virgen. Además de los flamencos, en este refugio natural conviven numerosas especies de aves como gaviotas, alcatraces, pelícanos, patos silvestres y garzas blancas, así como crustáceos y peces, todos ellos compartiendo el hábitat con comunidades locales que dependen de la pesca para garantizar su sustento diario.
El deterioro de la Ciénaga se atribuye principalmente a la presión antrópica, es decir, las actividades directas e indirectas del ser humano sobre el entorno. El cierre de los canales naturales que permiten la comunicación entre las aguas saladas del mar y las dulces del humedal, así como el vertimiento de aguas negras de Cartagena, impactaron de forma negativa. No obstante, la apertura del canal de La Bocana a finales del año 2000 y la puesta en funcionamiento de un emisario submarino en 2013, el cual traslada las aguas residuales lejos de la costa, han sido pasos significativos para oxigenar y sanear la ciénaga.
Vidal advierte, sin embargo, que pese a los notables avances, subsisten graves desafíos. El constante crecimiento de asentamientos humanos irregulares, carentes de servicios básicos y alcantarillado, continúa ejerciendo presión sobre el ecosistema. Prácticas como el vertimiento de escombros para ganar terreno a la ciénaga modifican el pH y la salinidad del agua, además de otros parámetros bioquímicos, lo que perjudica la salud general del hábitat.
Frente a esta situación, la representante del EPA sostiene que resulta esencial establecer nuevas medidas de regulación del uso de tierras y fortalecer los programas de educación y sensibilización ambiental. Sólo así podrá garantizarse que especies emblemáticas, como los flamencos rosados, vuelvan reiteradamente a este valioso santuario natural.
¿Por qué los flamencos son considerados bioindicadores del estado ambiental de la Ciénaga de La Virgen?
La presencia de flamencos en la Ciénaga de La Virgen posee una relevancia que trasciende el interés meramente ecológico o de apreciación visual. De acuerdo con lo explicado en el artículo, estas aves sólo permanecen en ecosistemas donde encuentran las condiciones adecuadas tanto de alimentación como de salinidad y pureza del agua. Cuando los flamencos colonizan nuevamente este humedal en números crecientes y en buen estado de salud, se interpreta como una manifestación de que los procesos de recuperación ambiental están dando resultados positivos.
El término "bioindicador" se refiere a especies cuya presencia, ausencia o salud revela el estado general de un ecosistema. En este caso, la función de los flamencos refleja que, a pesar de las presiones antrópicas existentes, las intervenciones para mejorar el flujo y la calidad del agua han permitido restablecer parcialmente el equilibrio natural de la ciénaga, lo cual exige, sin embargo, que continúen los esfuerzos de protección y manejo sostenible.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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