5 errores que debes evitar al comprar electrodomésticos nuevos: consejos para ahorrar y elegir mejor

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Renovar tus electrodomésticos va más allá del precio: descubre los errores que podrían costarte caro.

Con el inicio de cada año, son muchas las personas que consideran renovar los electrodomésticos en sus hogares, ya sea por mudanza, remodelación o simplemente siguiendo el impulso de las ofertas de la temporada. Sin embargo, aunque las promociones pueden resultar tentadoras, muchos consumidores terminan tomando decisiones apresuradas, basadas únicamente en el precio, sin considerar los impactos a largo plazo. Esto puede acarrear consecuencias inesperadas, como un mayor gasto energético, mal desempeño de los equipos y complicaciones en la vida cotidiana.

De acuerdo con Eduardo Triana, gerente de producto de Electrolux para la Región Andina, una adquisición acertada va más allá del valor en la etiqueta o de la rebaja inmediata. Triana resalta la importancia de reflexionar sobre el uso diario del equipo, su impacto ambiental y cómo se acopla a la dinámica familiar. En ese sentido, elegir conscientemente implica pensar en la durabilidad, eficiencia y respaldo técnico que ofrece cada electrodoméstico. Según la experiencia del fabricante sueco Electrolux, hay errores comunes que se repiten en la compra y que vale la pena evitar.

El primero, y uno de los más frecuentes, es fijarse solo en el costo inicial. Un precio bajo puede ser atractivo, pero no necesariamente representa una buena inversión si el electrodoméstico resulta ineficiente, tiene una vida útil corta o carece de soporte técnico. Las reparaciones recurrentes, la dificultad para encontrar repuestos y el bajo rendimiento pueden transformar un supuesto ahorro en una fuente continua de gastos y frustraciones.

Un segundo error habitual consiste en ignorar el consumo energético del aparato. Las etiquetas de eficiencia energética, pese a estar a la vista, no siempre reciben la atención que merecen. Optar por modelos más eficientes puede reducir considerablemente las facturas de servicios públicos y marcar la diferencia en el mediano y largo plazo, especialmente en productos de uso constante como lavadoras y neveras.

Otra equivocación común ocurre al no medir adecuadamente el espacio donde se instalará el nuevo electrodoméstico. El diseño atractivo o una oferta significativa pueden motivar una compra impulsiva, pero solo al llegar a casa muchos notan que el equipo no cabe en el lugar destinado o dificulta la apertura de puertas y cajones. Como advierte Electrolux, además del tamaño externo, se deben considerar márgenes para la ventilación o para acceder a conexiones eléctricas y de agua.

Además, suele subestimarse la importancia de la garantía, la facilidad de conseguir repuestos y el acceso a un servicio técnico confiable. La tranquilidad de contar con respaldo en caso de fallas o necesidades de mantenimiento puede ser decisiva. Finalmente, en un mercado donde los electrodomésticos han experimentado avances tecnológicos acelerados, no explorar las nuevas funcionalidades o innovaciones puede llevar a perder opciones que optimizan recursos, tiempo y esfuerzo. Investigar sobre programas automáticos, motores eficientes y tecnologías de conectividad puede representar un salto significativo en comodidad y ahorro.

Considerando todos estos factores, una compra responsable y bien informada se traduce en mejores resultados, menos imprevistos y una experiencia más satisfactoria en el hogar. La clave radica en tomarse el tiempo para analizar más allá del precio y en priorizar el valor real que el aparato ofrecerá en el día a día.

¿Cómo identificar la eficiencia energética de un electrodoméstico?

La eficiencia energética es un factor central al momento de adquirir un electrodoméstico, ya que sugiere cuánto recurso consumirá durante su funcionamiento diario y cómo esto se reflejará en el costo mensual de la energía. Los electrodomésticos suelen incluir una etiqueta —generalmente ubicada en la parte frontal o lateral— que clasifica su eficiencia mediante escalas de letras y colores; “A” representa el nivel óptimo y “G” el menos eficiente, aunque la clasificación puede variar según el país o la normativa vigente.

Leer e interpretar correctamente esta etiqueta es clave para tomar una decisión informada. Además de la letra, suele mostrar información como el consumo anual estimado de energía y características específicas como modos “eco” o tecnologías de ahorro. Elegir equipos con mejores niveles de eficiencia energética significa un gasto menor a lo largo del tiempo y un menor impacto ambiental, elementos que han cobrado mayor importancia según recomendaciones de empresas como Electrolux. ¿Qué otros elementos se deben revisar en la etiqueta de eficiencia antes de decidirse por un equipo nuevo?


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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