Investigador en la Universidad de los Andes explora la relación entre desplazamiento forzado y salud mental infantil en Colombia
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioEn 2015 inició un proyecto piloto que hoy atiende a miles de familias vulnerables en siete regiones del país.
La labor investigativa de un profesor de economía en la Universidad de los Andes ha roto paradigmas al enlazar áreas poco convencionales dentro de la economía tradicional. Aunque el análisis económico suele asociarse con temas como consumo, empleo o ingresos, este docente ha dedicado buena parte de su carrera al estudio del desplazamiento forzado en Colombia y, de manera más reciente, a entender la relación entre el desarrollo infantil temprano y la salud mental dentro de esta población. Según sus propias palabras, esta perspectiva puede parecer extraña, pero sostiene que la salud mental es un vínculo olvidado que ayuda a explicar la persistencia de la pobreza en comunidades desplazadas.
El nacimiento de este enfoque tiene raíces en dos historias paralelas: una académica y otra personal. En el terreno profesional, el año 2005 marcó un punto de inflexión con la sentencia T-025 de la Corte Constitucional, que ordenó al Estado colombiano priorizar la atención a desplazados internos. De acuerdo con el testimonio recogido, la falta de información sobre esta población llevó al profesor a trabajar en el tema, junto a la investigadora Ana María Ibáñez. Durante una salida de campo en Altos de Cazucá, se enfrentaron a casos donde el impacto psicológico impedía a los desplazados siquiera levantarse de la cama. Este contacto directo reveló la insuficiencia de las encuestas tradicionales y la necesidad de considerar las profundas afectaciones emocionales derivadas del desplazamiento.
La experiencia personal reforzó este descubrimiento. El académico reconoce que su propia familia vivió de cerca el estigma, el desconocimiento y la vergüenza ligados a la salud mental, sobre todo durante la enfermedad de su padre. Con el tiempo, comprendió que la salud mental no es una simple cuestión de fuerza de voluntad, sino un aspecto fundamental de la vida que la sociedad con frecuencia no sabe abordar.
Estas experiencias facilitaron la creación de Semillas de apego, un programa que surge de la observación del trato normalizado, e incluso violento, hacia la infancia en contextos de desplazamiento y pobreza. El investigador evidenció que madres desplazadas, sometidas a altos niveles de estrés y exclusión, enfrentan retos emocionales que dificultan el cuidado sensible de sus hijos. A partir de 2015, gracias a alianzas con expertas de la Universidad de California en San Francisco, se inició un piloto que hoy llega a miles de familias en siete departamentos, abordando la salud mental y el cuidado en contextos de alta vulnerabilidad.
Finalmente, el análisis del dolor y el sufrimiento en Colombia indica que procesar el trauma es un lujo para quienes viven bajo presión constante. La prioridad de cuidar a los hijos deja poco espacio para elaborar el dolor propio, en un entorno marcado por la ruptura del tejido social y la carencia de herramientas para expresar el sufrimiento. Aunque se han logrado avances, aún falta abrir más espacios para dialogar y sanar colectivamente.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Qué es el desplazamiento forzado y cómo afecta a la salud mental de las familias en Colombia?
El desplazamiento forzado ocurre cuando personas o familias se ven obligadas a abandonar sus hogares por motivos de violencia, conflicto o amenazas. De acuerdo con los testimonios y la experiencia en campo relatada, este fenómeno suele tener consecuencias profundas en la salud mental, pues las víctimas padecen traumas y estrés que dificultan incluso acciones cotidianas, como levantarse de la cama o cuidar a los hijos.
¿Qué es el programa Semillas de apego y en qué consiste su intervención?
Semillas de apego es una iniciativa diseñada para fortalecer el desarrollo infantil temprano y la salud mental de familias desplazadas y en situaciones de vulnerabilidad. De acuerdo con el relato del investigador, el programa surgió tras identificar la sobrecarga emocional y la carencia de apoyo para madres que afrontan violencia, pobreza y exclusión. Implementado en alianza con la Universidad de California en San Francisco, ofrece intervenciones que buscan romper ciclos de violencia y mejorar el cuidado sensible hacia la niñez en contextos adversos.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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