La crianza respetuosa no implica permitir todo: así se establecen límites y autoridad de forma saludable

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Lejos de eliminar los límites, este enfoque promueve reglas claras que fortalecen el vínculo y la confianza.

La crianza respetuosa suele estar rodeada de mitos y malentendidos, en parte porque a menudo se piensa que consiste en permitirle todo a los niños o en eliminar toda forma de corrección. Sin embargo, expertos como la psicóloga clínica infantil Manuela Franco Piedrahita aclaran que, lejos de esto, la crianza respetuosa implica la importancia de establecer límites, incluso durante episodios difíciles como una pataleta, pero siempre desde el respeto. Según Franco Piedrahita, corregir no es incompatible con acompañar y guiar al menor. Lo fundamental está en cómo se imponen esos límites: gritar, amenazar o humillar debe quedar fuera de las herramientas de crianza.

Cuando aparece una pataleta, el adulto suele enfrentarse a desafíos considerables. El llanto, los gritos y la frustración del niño pueden ser abrumadores, lo que pone a prueba la paciencia del cuidador. De acuerdo con Franco Piedrahita, la clave es que el adulto logre primero regular sus propias emociones antes de intentar regular la situación del niño. Si el cuidador responde con rabia, la situación puede empeorar rápidamente. Por eso, se recomienda que el adulto busque calma y actúe con conciencia antes de intervenir. Esto no significa ignorar el episodio, sino cuidar la manera en que se comunica el límite necesario.

Uno de los errores más comunes —según indica la especialista— es pensar que una crianza respetuosa equivale a nunca decir "no" o aceptar cualquier comportamiento. Es todo lo contrario: los niños necesitan referencias claras y límites consistentes. Lo relevante, entonces, no es el simple hecho de poner límites, sino la forma en que se hace. Habitualmente, se cree que la autoridad solo se ejerce a través del miedo, los castigos o la vergüenza, cuando realmente puede ejercerse desde el acompañamiento, la explicación y, sobre todo, el ejemplo.

Franco resalta que acompañar al menor en estos momentos no solo es estar presente durante la emoción intensa, sino también ayudarle a descubrir maneras alternativas y más constructivas de expresar lo que siente. Así, corregir es también una oportunidad para enseñar y demostrar que es posible poner límites sin perjudicar la autoestima del niño ni recurrir a prácticas consideradas maltrato. En síntesis, la autoridad no desaparece con la crianza respetuosa; más bien, se transforma en una guía que orienta y contiene sin dañar.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Cómo se establecen límites en la crianza respetuosa?

Establecer límites con crianza respetuosa, según la psicóloga Manuela Franco Piedrahita, consiste en mantener reglas claras y firmes, pero expresarlas sin gritos, amenazas o humillaciones. El adulto debe regular sus propias emociones antes de intervenir, responder desde la calma y acompañar al niño mientras le ayuda a comprender y aceptar esos límites.

¿Qué diferencia hay entre corregir y maltratar en la crianza de los niños?

Corregir implica guiar al niño, acompañarlo cuando atraviesa emociones difíciles y enseñarle maneras adecuadas de expresar sus sentimientos. Según la información de Noticiero 90 Minutos, maltratar ocurre cuando se recurre al miedo, los insultos o la humillación; en contraste, corregir de manera respetuosa busca orientar sin causar daño emocional.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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