¿Vives pegado al celular? Descubre cómo pequeños cambios pueden devolverte el control y bienestar

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Descubre cómo pequeños ajustes en el uso del celular pueden transformar tu bienestar diario.

El teléfono móvil se ha consolidado como un elemento indispensable en la vida cotidiana, hasta el punto de convertirse en una auténtica extensión del cuerpo humano. Desde la gestión laboral, la comunicación continua y el acceso instantáneo a la información, hasta el entretenimiento y la organización personal, su presencia es constante e ineludible. Sin embargo, como indica el artículo de Diario Occidente, no resulta realista ni necesario eliminarlo por completo de la rutina. La clave radica en revisar la manera en la que se interactúa con este dispositivo y detectar cuándo su uso comienza a dominar la atención, el tiempo y las emociones personales, generando un desorden en la vida diaria.

Lejos de requerir soluciones drásticas, el camino se basa en la adopción de hábitos conscientes y cambios graduales. El primer paso sugerido consiste en identificar el uso automático del móvil: muchas personas lo manipulan repetidamente sin una intención clara, motivadas solo por el aburrimiento o la ansiedad. Tomar conciencia de estas acciones automáticas, según el artículo, es esencial para el cambio, puesto que la intención y la observación abren la puerta a una relación más saludable con la tecnología.

Otra recomendación relevante es la redefinición de los momentos clave del día. El celular suele ocupar un lugar predominante al empezar la jornada, en los momentos previos al descanso nocturno y durante las comidas. Poner pequeñas barreras, como retrasar algunos minutos la revisión del dispositivo al despertar o preferir el silencio antes de dormir, ayuda a proteger la salud mental y el bienestar afectivo.

La organización del espacio digital también cumple un papel fundamental. El desorden, manifestado en notificaciones constantes, aplicaciones no esenciales y grupos irrelevantes, intensifica el consumo impulsivo y acentúa la dispersión mental. Aplicar una limpieza digital, silenciando notificaciones no urgentes y eliminando elementos que solo distraen, implica una forma de higiene mental necesaria para mantener el control.

Las propuestas del artículo no se limitan a reducir el uso del celular, sino a transformar el dispositivo en una verdadera herramienta. Utilizarlo para crear, aprender, acceder a libros digitales, cursos o podcasts, y organizar tareas, modifica sustancialmente la relación con el aparato. Se enfatiza que no se trata de usarlo menos, sino de otorgarle un uso más significativo y enfocado en el desarrollo personal.

Finalmente, el texto destaca la importancia de establecer límites sostenibles, como evitar el móvil durante una conversación presencial o abstenerse de redes sociales durante los primeros minutos del día. Pequeños cambios como estos, sumados a ejercicios de atención fuera del mundo digital y a una reflexión sobre la motivación emocional detrás del consumo compulsivo, permiten ganar autonomía. Además, cuestionar la comparación social inducida por las redes y aceptar que el cambio es paulatino refuerza el objetivo: recuperar la capacidad de decidir cuándo y cómo usar el celular, para que la vida real recupere su espacio central.

¿Qué impacto tiene el uso excesivo del celular en la calidad del descanso y cómo pueden los pequeños límites nocturnos contribuir a mejorar el sueño?

El artículo resalta que el uso del teléfono móvil justo antes de dormir puede incrementar los niveles de ansiedad y dificultar el proceso de conciliación del sueño. La exposición constante a pantallas y notificaciones estimula el cerebro, impidiendo que alcance el estado de calma necesario para un buen descanso. Por esta razón, posponer el empleo del celular en los minutos previos al sueño, según lo expuesto en el texto, es un paso recomendable para reducir la sobreestimulación y facilitar el descanso profundo.

Adoptar límites suaves, como reemplazar el tiempo frente a la pantalla por momentos de silencio o lectura, no solo permite desconectarse del flujo constante de información, sino que contribuye a establecer una rutina que favorece la relajación. Estos pequeños cambios, aunque aparentemente sencillos, pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida al mejorar el ciclo de sueño y el bienestar emocional, tal como indica la fuente de Diario Occidente.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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