
¿Siempre dejando todo para después? Así puede vencer la procrastinación
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Varios psicólogos explican por qué las personas dejan las tareas importantes para después; comparten cinco estrategias sencillas para romper ese hábito.
Posponer una llamada importante, dejar para mañana un trámite o aplazar una cita médica puede parecer inofensivo. Sin embargo, ese hábito, conocido como procrastinación, puede terminar aumentando el estrés, la frustración e incluso la sensación de culpa.
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Así lo explican varios especialistas consultados por The New York Times, quienes coinciden en que postergar las tareas crea una brecha entre lo que las personas desean hacer y lo que realmente terminan haciendo. Esa diferencia no solo afecta la productividad, sino también el bienestar emocional.
Según dijo a ese medio el investigador de ciencias sociales Itamar Shatz, de la Universidad de Cambridge y autor del libro Solving Procrastination: The Science of Why We Put Things Off and How to (Finally!) Stop, la procrastinación suele causar vergüenza, frustración e impotencia, además de incrementar los niveles de estrés.
¿Por qué procrastinar puede afectar la salud mental?
Los expertos señalan que aplazar constantemente las responsabilidades produce un alivio momentáneo, pero ese efecto desaparece rápidamente cuando la tarea sigue pendiente.
Shatz explica que este comportamiento crea lo que los psicólogos llaman una “brecha entre la intención y la acción”, es decir, la distancia entre aquello que una persona sabe que le conviene hacer y las decisiones que finalmente toma.
Con el paso del tiempo, esa acumulación de pendientes puede traducirse en ansiedad, agotamiento y una percepción negativa de uno mismo, especialmente cuando las tareas siguen creciendo.
Cinco estrategias para dejar de procrastinar
Los especialistas consultados por The New York Times compartieron varias recomendaciones para romper ese hábito sin depender únicamente de la fuerza de voluntad.
1. Empiece con el paso más pequeño
Si una tarea parece demasiado grande, divídala en acciones muy sencillas. En lugar de pensar en terminar todo el trabajo, comience por un paso mínimo, como abrir el documento, organizar unos archivos o marcar un número telefónico.
La profesora Katrina Monton, de la Universidad Rutgers, explica al medio estadounidense que una vez se inicia una actividad, esta misma empieza a dar motivación para continuar.
2. Haga la tarea más agradable
El profesor Richard Landers, de la Universidad de Minnesota, recomienda asociar una obligación con una recompensa.
Por ejemplo, después de terminar un trámite o una diligencia pendiente, puede permitirse disfrutar de un café, un postre o cualquier actividad que le resulte agradable.
3. Cree un plan “si… entonces”
Anticipar las distracciones también puede ayudar.
Si sabe que suele perder tiempo en redes sociales antes de trabajar, establezca una regla clara como: “Si empiezo a distraerme con el celular, entonces lo dejaré en otra habitación hasta terminar la tarea”.
4. Si va a procrastinar, hágalo de forma útil
Cuando realmente no logre avanzar en una actividad importante, procure aprovechar ese tiempo en otra tarea que también aporte beneficios.
Los expertos sugieren hacer un pequeño recado, ordenar un espacio o adelantar alguna labor sencilla, evitando caer en actividades que solo aparentan ser productivas.
5. Piense en su “yo del futuro”
Antes de aplazar una obligación, imagine cómo se sentirá cuando finalmente esté terminada.
Pequeñas acciones, como dejar listo lo necesario para el día siguiente o resolver un trámite pendiente, pueden convertirse en un regalo para el “yo del futuro”, reduciendo el estrés y facilitando la rutina.
Qué dicen los expertos sobre vencer la procrastinación
Los especialistas coinciden en el Times que dejar de procrastinar no depende únicamente de tener más disciplina, sino de crear estrategias que faciliten el inicio de las tareas y eliminen las barreras que suelen llevar a aplazarlas.
En lugar de esperar el momento perfecto o una mayor motivación, recomiendan comenzar con acciones pequeñas y reconocer cada avance. Con el tiempo, esos cambios pueden ayudar a reducir el estrés, mejorar la productividad y fortalecer la confianza para enfrentar responsabilidades futuras.
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