¿Colombia dejará de usar perros en vigilancia? Legisladores proponen reemplazarlos por tecnología y adopción
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioEl Congreso estudia prohibir perros en vigilancia tras un aumento del 375% en su uso; ¿qué propone el nuevo plan?
Un grupo de legisladores pertenecientes al Pacto Histórico ha presentado ante el Congreso un proyecto de ley con el propósito de poner fin al uso de perros en actividades de vigilancia y seguridad en Colombia, ya sea en instituciones públicas o empresas privadas. La iniciativa, impulsada por la senadora Esmeralda Hernández, contempla una eliminación progresiva de este método, apostando por la sustitución mediante herramientas tecnológicas o personal especializado debidamente entrenado. La exposición de motivos del proyecto subraya que los caninos enfrentan jornadas extensas de trabajo, desgaste físico constante y situaciones de estrés, lo que puede menoscabar de forma reiterada su bienestar emocional y físico.
Uno de los elementos clave que sustenta la creación de este proyecto es el crecimiento significativo en la cantidad de perros empleados en seguridad tras la promulgación de la Ley 2454 de 2025, también conocida como Ley Lorenzo. Según los legisladores que respaldan la propuesta, la mencionada ley, originalmente orientada a regular la participación de caninos en esquemas de vigilancia, terminó por validar una práctica que previamente carecía de regulación. De acuerdo con cifras de la Superintendencia de Vigilancia citadas en el proyecto y por El Espectador, en el año 2024 se encontraban en servicio 183 perros, cifra que para 2025 ascendió hasta los 871 ejemplares, marcando un aumento del 375,9 %.
En opinión de los autores del proyecto, lejos de reducir el uso de animales, la norma anterior propició una expansión de la “instrumentalización” de los perros en tareas de seguridad. Por eso, la nueva propuesta plantea sustituir completamente su función en plazos definidos: las entidades públicas tendrán un año para cesar el uso de caninos, mientras que las organizaciones privadas dispondrán de dos años para concluir la transición.
El proyecto va más allá de la prohibición y dispone la creación de un Plan Nacional de Registro, Retiro y Adopción, cuya finalidad es asegurar que los animales retirados tengan un destino digno y adecuado. Se plantea que la transición hacia nuevas modalidades de seguridad se apoye en tecnología avanzada o se asignen equipos humanos que hayan recibido capacitación específica, tomando como referencia experiencias exitosas implementadas en entidades como la Secretaría de Salud de Bogotá.
Esta iniciativa ha generado un debate intenso en la sociedad y entre los legisladores. Por un lado, algunos defienden el uso de perros como herramientas efectivas, incluso disuasivas, dentro de esquemas de seguridad. Al otro extremo, voces expertas y organizaciones promotoras del bienestar animal sostienen que continuar implicando a caninos en estas labores vulnera sus derechos y condiciones de vida, por lo que es necesario replantear los actuales modelos de vigilancia. De avanzar este proyecto, Colombia se podría posicionar como nación pionera en la región en cuanto a la prohibición progresiva del uso de perros en la seguridad privada y estatal.
¿De qué manera funcionaría el Plan Nacional de Registro, Retiro y Adopción propuesto para los perros actualmente en servicio?
El interés por el destino de los perros retirados del servicio de vigilancia ha cobrado relevancia dentro del proceso legislativo, pues representa una preocupación ética para el país. El Plan Nacional de Registro, Retiro y Adopción contemplado en el proyecto busca registrar a cada animal para llevar un control adecuado, supervisar su retiro y definir mecanismos de adopción que aseguren su bienestar una vez hayan salido de las labores de seguridad.
Esta estrategia está inspirada en la necesidad de evitar el abandono o la desprotección de estos animales, garantizando que cuenten con procesos de adaptación y reubicación responsables. La discusión sobre los lineamientos y el seguimiento de este plan es fundamental para que la política no solo prohíba el uso de perros en seguridad, sino que también asegure condiciones adecuadas y sostenibles para su futuro fuera del servicio.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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