Detalles en cédula colombiana antigua que pocos jóvenes conocen; fueron eliminados
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Eñ documento de identifidad se convierte en la carta de presentación de todo ciudadano en el país, aunquen con el paso de los años ha tenido variaciones.
Durante décadas, la cédula de ciudadanía en Colombia no solo sirvió para identificar a una persona por su nombre y número. El documento, en su versión laminada y de fondo amarillento, incluía información que hoy resulta impensable y que muchos colombianos jóvenes desconocen por completo.
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Antes de la llegada de los plásticos con hologramas y, más recientemente, de la cédula digital, el documento de identidad registraba rasgos físicos visibles del ciudadano, con el objetivo de facilitar su reconocimiento en una época en la que la tecnología era limitada y las fotografías eran en blanco y negro.
Uno de esos campos era el de “color”, donde se consignaba el tono de piel de la persona, según la clasificación utilizada en ese momento. Además, la cédula laminada incluía un apartado denominado “señales” o “señas particulares”, en el que se describían marcas físicas distintivas como cicatrices, lunares u otros rasgos visibles.
Estos datos se complementaban con la huella dactilar en tinta, la firma manuscrita y una fotografía que, con el paso de los años, muchas veces dejaba de parecerse al titular. En conjunto, la información buscaba reforzar la identificación en trámites presenciales, controles policiales o procesos administrativos.
Aunque hoy puede provocar sorpresa, este tipo de registros era habitual en documentos oficiales de la época y respondía a una lógica de identificación visual directa, en un contexto muy distinto al actual.
Cómo es la cédula nueva colombiana
El documento de identidad vigente en Colombia en 2026 marcó un giro total frente a ese modelo. La cédula actual eliminó por completo cualquier referencia a rasgos físicos subjetivos como el color de piel o las señas particulares.
En su lugar, el sistema se apoya en mecanismos tecnológicos de verificación, como códigos QR, bases de datos biométricas y mayores estándares de seguridad digital. El enfoque dejó de ser descriptivo para convertirse en tecnológico y estandarizado, con énfasis en la protección de datos personales.
Este cambio refleja una transformación más amplia en la forma de entender la identidad, la privacidad y la seguridad, y explica por qué aquellos campos de la cédula laminada quedaron como una curiosidad del pasado.
Hoy, ese detalle que muchos pasaron por alto se convierte en una muestra de cómo han evolucionado los documentos oficiales en Colombia y de cómo el país pasó de la identificación visual básica a los sistemas digitales que rigen actualmente.
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