La mercantilización digital del amor: cómo las apps de citas transforman relaciones y habilidades sociales en la generación Z

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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

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Entre los usuarios más activos predominan hombres jóvenes, quienes interactúan guiados por algoritmos y métricas digitales.

Las fotos de perfil más populares en redes sociales y aplicaciones de citas suelen parecer artefactos sacados de una fábrica de sueños: la clásica imagen junto a la Torre Eiffel o la instantánea en Machu Picchu haciendo la V de victoria. Estas fotos, alejadas de lo cotidiano, buscan exhibir una vida plagada de experiencias extraordinarias, de victorias contra obstáculos como la depresión y, sobre todo, una existencia digna de admirar. Sin embargo, de acuerdo con el análisis presentado en el texto, esta exhibición oculta una realidad mucho más compleja. Tras esas imágenes cuidadosamente seleccionadas está el temor de haberse quedado atrás en lo sentimental, la sensación de que la vida ha sido dura y la necesidad de transformar los afectos en una especie de producto, bajo la lógica de la mercadotecnia digital.

En las plataformas de citas, la paradoja es evidente: la persona es simultáneamente vendedor y producto. "Soy un buen producto, no he salido del mercado", se ironiza en el texto, aunque, en el fondo, se reconoce que el verdadero amor nunca podría mercantilizarse de esa manera. Ese amor cotidiano, que se tiene por una madre o un hijo, está lleno de retos y conversaciones difíciles; nada que ver con la versión idealizada que se promueve en los perfiles en línea.

Las aplicaciones de citas moldean la experiencia amorosa digital con el objetivo de mantener a los usuarios conectados el mayor tiempo posible. Las generaciones más jóvenes, como la generación Z (personas nacidas entre 1997 y 2012), son el público ideal. Según datos citados en el artículo, quienes pertenecen a este grupo pasan hasta 1.000 horas menos al año interactuando cara a cara que las generaciones previas y se sienten más cómodos pidiendo consejos a la inteligencia artificial que a sus amigos, lo cual resalta cómo la tecnología ha venido a suplir habilidades sociales que se están perdiendo.

Además, el texto detalla cómo en estas plataformas la mayoría de los usuarios son hombres, aunque solo una pequeña fracción recibe la mayor parte de los "likes" de las mujeres. El resto apenas obtiene retroalimentación positiva, alimentando un círculo de inseguridad y deseo. La ingeniería algorítmica de las aplicaciones define con quién podría emparejarse cada usuario, priorizando perfiles según apariencia, status económico o membresía pagada, según lo relatado en el artículo.

Esta lógica digital ha cambiado la forma de relacionarse. Los rechazos y aceptaciones ("swipes") se hacen por motivos insignificantes, y a menudo trasladamos esa superficialidad a nuestra vida real. No resulta extraño que un chiste en Whatsapp o un emoticón puedan terminar con una potencial relación. Tal como señala Zygmunt Bauman en ‘Amor Líquido’, la mayoría quiere relaciones, pero no necesariamente lidiar con las complicaciones que implica el compromiso real.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Cómo afecta el uso de aplicaciones de citas a las habilidades interpersonales de la generación Z?

El texto explica que los jóvenes de la generación Z pasan considerablemente menos tiempo interactuando cara a cara en comparación con generaciones anteriores. Este distanciamiento fomenta que la inteligencia artificial desempeñe un papel cada vez más importante al llenar vacíos en las habilidades sociales, como iniciar conversaciones. Así, los consejos y la búsqueda de compañía se trasladan del entorno humano al digital, lo que puede limitar las habilidades para negociar, conversar y afrontar las dificultades inherentes a las relaciones fuera del mundo virtual.

¿De qué manera la mercantilización de las relaciones afecta la experiencia amorosa en plataformas digitales?

De acuerdo con el análisis del artículo, la mercantilización convierte al usuario en producto y vendedor a la vez. Las plataformas priorizan perfiles y conexiones según parámetros comerciales y apariencias, lo cual genera experiencias superficiales y poco auténticas. Esto puede llevar a un ciclo de inseguridad y soledad, donde las relaciones se ven como “productos” y el compromiso se diluye, cambiando la percepción y vivencia misma del amor.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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