Invasiones, especies peligrosas y guardianes infantiles: así se libra la batalla ambiental en Pereira

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Amenazas ambientales acechan a Pereira: invasiones, especies peligrosas y acciones urgentes en marcha.

En el área metropolitana de Pereira, las amenazas ambientales se han arraigado a lo largo de los años, afectando tanto la calidad del entorno natural como la vida de las comunidades que habitan la región. Diversas problemáticas, que van desde la invasión ilegal de zonas protegidas hasta la proliferación de especies invasoras peligrosas, han impulsado a las autoridades a tomar decisiones conjuntas y fortalecer estrategias para proteger el ecosistema local. Según un reporte de El Diario del Otún, en respuesta a estos desafíos, instituciones como la Cárder – Corporación Autónoma Regional de Risaralda – han anunciado nuevas acciones orientadas a frenar el deterioro ambiental y preservar los recursos vitales de la zona.

Entre las principales preocupaciones, las invasiones en áreas de reserva natural constituyen un problema persistente. Los invasores afectan zonas estratégicas para la flora y la fauna, y en el proceso también ocasionan daños graves a las fuentes hídricas mediante la tala de árboles para obtener madera. Estas prácticas amenazan la biodiversidad y comprometen la seguridad y salud de los habitantes cercanos, al tiempo que incrementan el riesgo de deslizamientos y posibles pérdidas humanas, especialmente en laderas vulnerables como las de Dosquebradas y Altavista, identificadas como focos de cultivos irregulares de plátano, yuca y café.

El director de la Cárder, Julio César Gómez, detalló que, para enfrentar estos desafíos, se pondrá en marcha una burbuja operacional especializada que actuará en las primeras 48 horas tras detectarse una amenaza ambiental. Además, se busca conformar un Consejo de Defensa y Seguridad Ambiental para proteger las cuencas hídricas y asegurarse de que los responsables de delitos ambientales enfrenten la justicia. Gómez enfatizó que en la región operan verdaderas organizaciones criminales dedicadas al volteo ilegal de tierras, una actividad que, además de dañar el entorno, estafa a comunidades vulnerables.

Por otro lado, la región enfrenta el crecimiento exponencial de especies invasoras como el caracol gigante africano, cuya presencia implica riesgos severos para la salud pública, incluyendo la posibilidad de transmitir meningitis. Las autoridades, en coordinación con la ciudadanía, adelantan campañas de erradicación, enfatizando la importancia del manejo adecuado de residuos sólidos para cortar los ciclos de propagación de esta especie.

El trabajo por la protección ambiental también contempla iniciativas enfocadas en la preservación de polinizadores, especialmente las abejas, fundamentales para el equilibrio ecológico y la producción de alimentos. En coordinación con la fundación D’Abeja, la Cárder viene instruyendo a niños y niñas en la protección de estos insectos. En 2025, más de 2.650 menores de edad de 16 instituciones educativas fueron sensibilizados, promoviendo así una nueva generación de guardianes ambientales que sean conscientes de la importancia de cuidar los polinizadores y el entorno natural.

¿Por qué la educación ambiental en la infancia resulta clave para prevenir problemas futuros?

Esta pregunta surge de la importancia que las autoridades y organizaciones como la Cárder y la fundación D’Abeja otorgan al trabajo con niños y niñas en la protección de polinizadores y el medio ambiente. Tal como se constata en la campaña que logró sensibilizar a más de 2.650 menores en Pereira durante 2025, la formación temprana en valores de conservación puede contribuir significativamente a cambiar hábitos y percepciones sobre el entorno, previniendo así malas prácticas futuras.

Involucrar a la infancia en actividades y capacitaciones ambientales fortalece la relación entre nuevas generaciones y el territorio que habitan. Este tipo de educación ayuda a sentar bases sólidas para que niños y jóvenes perciban su entorno como un espacio que es necesario proteger, lo que facilita la consolidación de comunidades más responsables y resilientes ante los desafíos ambientales venideros.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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