¿Tablet, laptop o celular? Los dilemas tecnológicos de las familias colombianas en el regreso a clases
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Visitar sitioEl regreso a clases transforma el uso de la tecnología en las aulas, ¿cómo elegir el mejor dispositivo?
La vuelta a clases en colegios y universidades marca no solo el inicio de una nueva etapa académica, también una serie de decisiones clave en los hogares, donde la tecnología ha ocupado un espacio central en la lista de productos escolares. Mientras antes la preocupación se centraba en la compra de cuadernos y útiles tradicionales, ahora la selección de dispositivos como computadores, tabletas y celulares se ha vuelto fundamental para acompañar la formación de los estudiantes. Este panorama se evidencia claramente con el incremento de la educación en línea y la integración de herramientas digitales en las aulas.
De acuerdo con cifras difundidas por Kaspersky, una compañía especializada en ciberseguridad, en Colombia el 71 % de los niños dedica más horas a estudiar en línea que a otras actividades lúdicas. Además, el 37 % de los estudiantes utiliza aplicaciones de mensajería instantánea –como WhatsApp o Telegram– para comunicarse con sus compañeros, desplazando los tradicionales canales de conversación. El 41 % ha incrementado su participación en redes sociales, fenómeno que se presenta a pesar de las restricciones que algunos establecimientos educativos intentan imponer a estos dispositivos.
Todas estas transformaciones han llevado a que las familias colombianas enfrenten el reto de identificar qué tipo de dispositivo digital es más adecuado para su hijo o hija. Más allá de las características técnicas, la elección descansa en aspectos como el equilibrio entre rendimiento, durabilidad, precio y facilidad de uso. Es determinante, además, que el equipo esté alineado con las exigencias reales de cada curso. Por ejemplo, durante los primeros grados, la durabilidad se vuelve el requerimiento principal, pues los equipos enfrentarán inevitables golpes, caídas y derrames.
Empresas especializadas, como LocknCharge, que se dedica a la gestión de dispositivos móviles para el sector educativo, sugieren optar por tabletas ligeras y táctiles en estas etapas iniciales. Un ejemplo es la Redmi Pad 2 de Xiaomi, que suma una pantalla de 11 pulgadas, compatibilidad con lápiz inteligente y una robusta batería de 9.000 mAh. Esta combinación funciona para tareas de lectura, registro de notas y clases virtuales, otorgando suficiente autonomía para una jornada completa sin necesidad constante de carga.
Durante los grados intermedios, el panorama cambia y los estudiantes empiezan a combinar diferentes actividades académicas: trabajos en grupo, plataformas educativas, evaluaciones digitales y movimientos constantes entre la casa, el colegio y la biblioteca. Por tanto, dispositivos como Chromebooks y portátiles compactos ganan protagonismo, pues sobresalen por su peso reducido, resistencia al desgaste cotidiano y facilitan el almacenamiento en la nube, lo cual minimiza la dependencia del disco local y aporta seguridad en la gestión de la información escolar.
Esta transición del papel a lo digital no solo refleja la evolución tecnológica, sino la adaptación de niños, jóvenes y padres a nuevas dinámicas educativas. Frente a este horizonte, cada familia debe hacer un ejercicio consciente de evaluación, sopesando sus prioridades, los desafíos de cada etapa escolar y el entorno tecnológico, para acompañar de la mejor manera el proceso formativo y de socialización de sus hijos.
¿Cómo incide el acceso a dispositivos tecnológicos en la calidad de la educación?
El impacto del acceso a computadores, tabletas y celulares en la educación se ha convertido en un tema central del debate académico y social. La incorporación de estos elementos puede facilitar procesos de investigación, comunicación y aprendizaje autónomo, además de permitir la adaptación pedagógica a diferentes estilos de aprendizaje. Sin embargo, el acceso desigual a la tecnología puede profundizar las brechas educativas, ya que no todas las familias cuentan con los recursos suficientes para adquirir dispositivos de calidad o costear servicios de conectividad confiables.
Desde la perspectiva de padres, estudiantes e instituciones, resulta crucial identificar y superar estas barreras, buscando alternativas que favorezcan la inclusión digital. Al mismo tiempo, la adecuada selección, uso y acompañamiento en el manejo de la tecnología son factores que inciden directamente en la calidad de la educación, haciendo de la equidad y el acompañamiento un reto permanente para el sistema educativo.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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