La escuela de robótica Science Bot transforma la vida de niños en San José del Guaviare y zonas afectadas por la violencia

Tecnología
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En 2023, el proyecto llegó a comunidades indígenas y rurales gracias a alianzas internacionales.

En el año 2020, Tatiana Muñoz, recién llegada a San José del Guaviare, observó desde la ventana de su apartamento cómo un grupo de niños simulaba enfrentamientos armados con palos y gritos de batalla. Decidida a mostrarles alternativas, salió a su encuentro con un kit de robótica y los invitó a recolectar materiales reciclables. Utilizando servomotores y sensores de proximidad, juntos transformaron botellas en figuras que se movían, despertando asombro y curiosidad en los menores. Lo que comenzó con apenas cuatro niños, pronto se multiplicó hasta llegar a setenta y cinco participantes. Así nació Science Bot, la primera escuela de robótica de San José del Guaviare.

Cinco años después, Science Bot cuenta con siete profesores, impresoras 3D, una sede propia y estudiantes que incluso se conectan desde España y Australia. El primer logo de la escuela fue dibujado por Tatiana en su infancia, años antes de imaginar su impacto en el Guaviare, una región marcada históricamente por la violencia. Los inicios de Science Bot fueron humildes: durante dos años operaron desde un vehículo Renault rojo apodado “la amenaza roja”. Este servía como aula móvil para dar clases en barrios, veredas y hasta en comunidades indígenas a las que llegaron en helicópteros facilitados por la Misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La expansión de Science Bot ha llegado a lugares sin acceso a Internet y a zonas afectadas por el conflicto armado, como el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Colinas y el resguardo indígena de Barrancón. Uno de sus proyectos destacados fue la construcción de invernaderos inteligentes con hijos de firmantes del Acuerdo de Paz, gracias a kits de robótica donados con el apoyo de la Misión de la ONU. En total, más de 6.000 niños han participado en sus programas, tanto de forma presencial como virtual.

Science Bot ha sido incubadora de jóvenes talentos como Juan Esteban Gómez, cuyo mini barco robot monitorea la calidad del agua para comunidades indígenas, llegando a exponer su proyecto ante el Ministerio de Ciencia y Tecnología y en ferias internacionales. También ha impulsado a jóvenes como Zully Romero, quien desarrolló una prótesis para un perro y obtuvo una beca al entrenar en el Centro Espacial Johnson de la NASA, tras ser seleccionada por la Fundación She Is.

Tatiana Muñoz, inspirada por una docente que la salvó de los “vicios de la calle” durante su adolescencia en Bogotá, se ha convertido en agente de cambio y paz en el Guaviare. Su mayor reto ha sido abrir oportunidades en medio de la adversidad, luchando contra las limitaciones económicas y el estigma del conflicto. Gracias al apoyo de familiares, la ONU y el esfuerzo colectivo de padres y empresarios locales, Science Bot se sostiene y continúa motivando a niños como Juan Melo, que viaja dos horas en bicicleta cada sábado para soñar con un futuro distinto gracias a la robótica.

Para Tatiana, la robótica no es solo tecnología, sino una vía para la paz, la educación y la resiliencia. Su trabajo ha llegado hasta el Congreso, donde impulsa una ley para hacer de la robótica una materia obligatoria en todos los colegios del país. Lo que ocurre en Science Bot, más allá de premios o viajes internacionales, es la decisión de muchos niños de reinventar su destino a través del conocimiento y la creatividad.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Cómo nació Science Bot y cuál ha sido su impacto en los niños del Guaviare?

Science Bot surgió cuando Tatiana Muñoz, al ver a niños jugando a la guerra en San José del Guaviare, decidió ofrecerles una alternativa educativa basada en la robótica y la creatividad. Desde su inicio como una clase al aire libre con materiales reciclados, el proyecto ha transformado la vida de más de 6.000 niños, llevándolos a descubrir nuevas oportunidades, mejorar su autoestima y desarrollarse en ámbitos científicos y tecnológicos, incluso en escenarios internacionales.

¿Por qué se considera la robótica una herramienta de paz según la experiencia de Science Bot?

De acuerdo con Tatiana Muñoz y la Misión de la ONU, la robótica se convierte en una herramienta de paz porque ofrece a los niños y jóvenes de territorios afectados por la violencia una oportunidad de construir futuro con legalidad, creatividad e innovación. Mediante proyectos educativos y tecnológicos, los participantes encuentran esperanza, motivación y propósitos positivos, alejándolos del conflicto y la exclusión social.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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