Perseverance hace historia en Marte: la IA toma el control y lleva al rover a terrenos inexplorados

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La IA generativa llevó al rover Perseverance a recorrer Marte de forma autónoma por primera vez.

El rover Perseverance, enviado por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), ha logrado completar sus primeros desplazamientos en Marte con la ayuda de inteligencia artificial (IA), marcando un hito significativo en la exploración planetaria. Según información suministrada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés), ubicado en el sur de California, la agencia utilizó un sistema de IA generativa para elaborar rutas a través de puntos de referencia predeterminados. Estos puntos de referencia, que corresponden a lugares específicos en el terreno marciano, sirven para que el rover reciba instrucciones precisas en distintos tramos de su travesía. De esta manera, la misión ha dado un paso adelante respecto a la planificación tradicional, que siempre había estado a cargo de expertos en la Tierra.

Durante casi tres décadas, la responsabilidad de guiar a los vehículos robóticos sobre la superficie marciana había recaído en conductores humanos altamente capacitados. Estos especialistas examinaban cuidadosamente tanto el paisaje como la información técnica enviada por el rover para definir rutas que minimizaran el riesgo de accidentes. Normalmente, los trayectos se establecían usando puntos de referencia ubicados a no más de 100 metros de distancia entre ellos, con el objetivo de garantizar la seguridad del rover y evitar zonas de peligro, como grandes rocas o pendientes pronunciadas. Toda la comunicación se transmitía a través de la Red de Espacio Profundo, un sistema que permite enviar y recibir datos entre la Tierra y naves ubicadas en regiones distantes del sistema solar.

En esta ocasión, el equipo del JPL decidió experimentar con un modelo de IA generativa. Esta tecnología analizó detenidamente imágenes orbitales de alta definición proporcionadas por el Orbitador de Reconocimiento de Marte, una nave de la NASA que monitorea el planeta desde su órbita. Al procesar esas imágenes, la IA identificó diversos elementos importantes en la superficie de Marte, como zonas de lecho rocoso, afloramientos geológicos notables, extensos campos de rocas peligrosas e, incluso, acumulaciones de arena susceptibles de poner en riesgo al vehículo.

A partir de este análisis, la inteligencia artificial diseñó un trayecto más extenso y coherente, en el que los puntos de referencia estaban interconectados a través de rutas continuas. Este enfoque permitió a Perseverance realizar dos recorridos destacados: el 8 de diciembre, el rover avanzó 210 metros, y apenas dos días después completó una distancia de 246 metros, ambos en lapsos promedio de dos horas y media, demostrando mayor eficiencia y seguridad en la navegación autónoma del planeta rojo.

Estos logros ilustran el potencial de la inteligencia artificial en la exploración espacial, facilitando tareas anteriormente reservadas exclusivamente a la supervisión humana y permitiendo a los dispositivos explorar áreas cada vez más complejas de manera autónoma. Conforme la tecnología continúa desarrollándose, las misiones futuras podrían aprovechar estos sistemas para explorar terrenos más difíciles y ampliar aún más las fronteras del conocimiento humano sobre Marte y otros cuerpos celestes.

¿Qué ventajas presenta la inteligencia artificial frente a la planificación manual en misiones espaciales?

La creciente complejidad de las misiones fuera de la Tierra exige métodos más eficientes para operar vehículos a distancia. Hasta ahora, la toma de decisiones había dependido en gran medida de la interpretación humana de grandes cantidades de datos enviados desde el espacio, lo que requiere tiempo y una coordinación exhaustiva, además del retraso inherente a la comunicación interplanetaria.

Mediante la aplicación de inteligencia artificial generativa, los equipos científicos pueden delegar parte del análisis y la toma de decisiones en sistemas que procesan datos en tiempo real, identifican posibles riesgos y diseñan trayectorias adaptativas. Esta automatización reduce los tiempos de respuesta y abre nuevas oportunidades para explorar territorios previamente considerados inaccesibles o demasiado peligrosos para el control humano directo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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