Fuga de hidrógeno y fallas retrasan el histórico viaje lunar de Artemis II: NASA aplaza el lanzamiento

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La NASA pospone el histórico vuelo tripulado Artemis II tras detectar fallas técnicas en su ensayo clave.

La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) ha decidido aplazar el despegue de la misión Artemis II, una histórica expedición tripulada que busca llevar astronautas a circunnavegar la Luna por primera vez en más de cincuenta años. Esta decisión llegó después de que ingenieros e integrantes de la misión detectaran fallas técnicas, retrasos operativos y condiciones climáticas poco favorables durante un ensayo crucial realizado en las instalaciones del Centro Espacial Kennedy, ubicado en Florida, Estados Unidos.

De acuerdo con lo confirmado por la propia agencia a través de un comunicado oficial, la fecha de lanzamiento se ha movido, descartando la posibilidad de un despegue antes de marzo de 2026. Sin embargo, aún no se ha determinado exactamente cuál será el nuevo cronograma para la misión. Esta postergación sucede luego de completar una prueba general que simuló las condiciones reales del lanzamiento, incluyendo la carga de propelente criogénico al cohete, la secuencia de cuenta regresiva y los protocolos de seguridad asociados al despegue. Según detalló la NASA, el objetivo principal de este procedimiento fue identificar y solucionar todos los problemas potenciales antes de proceder con el lanzamiento real.

Durante este ensayo, los equipos involucrados lograron alcanzar varios de los objetivos planteados, como el correcto llenado de los tanques con propelente criogénico, el cierre adecuado de la nave Orión sobre la plataforma y una evacuación segura de los combustibles del cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial). A pesar de estos logros, surgieron contratiempos que fueron considerados críticos. El inconveniente técnico más relevante se presentó cuando se detectó una fuga de hidrógeno líquido en una interfaz que transporta combustible hacia la etapa central del cohete, lo que llevó a detener la cuenta regresiva e implementar procedimientos de corrección que retrasaron considerablemente las pruebas.

Posteriormente, una vez que se reanudó la cuenta regresiva terminal, el secuenciador terrestre de los sistemas de lanzamiento volvió a interrumpir el proceso, ante un nuevo aumento en la tasa de fuga de hidrógeno líquido. Esta reiteración de fallas hizo necesario un análisis más profundo y cauteloso sobre la integridad de los sistemas centrales del cohete.

Adicionalmente, se presentaron otros desafíos operativos, como la necesidad de ajustar una válvula asociada a la presurización de la escotilla del módulo de tripulación Orión, el impacto de bajas temperaturas sobre las tareas de repostaje y ciertas fallas intermitentes en los canales de comunicación de audio entre los equipos de soporte en tierra. Todo este conjunto de obstáculos ha tenido efectos en la planificación general, particularmente para la tripulación de Artemis II, compuesta por los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, este último perteneciente a la Agencia Espacial Canadiense.

Según lo informado, los astronautas deberán salir de la cuarentena a la que ingresaron en enero y volverán a entrar a aislamiento dos semanas antes del próximo intento de lanzamiento. La NASA recalcó que continuará revisando todos los datos obtenidos en el ensayo, mitigando cada inconveniente detectado y programando nuevas pruebas antes de anunciar una fecha definitiva para la misión. El enfoque, subraya la agencia, permanece inalterable: salvaguardar la vida y bienestar del equipo tripulante por encima de cualquier otro objetivo.

¿Qué es el propelente criogénico utilizado en estas misiones espaciales?

Al analizar las pruebas técnicas de la misión Artemis II, surge el término “propelente criogénico”, utilizado de manera reiterada en los procedimientos del pre-lanzamiento. El propelente criogénico es un tipo de combustible almacenado a temperaturas extremadamente bajas, el cual posibilita la combustión eficiente y el correcto funcionamiento de los motores de los cohetes espaciales.

Este tipo de propelente se compone generalmente de hidrógeno líquido y oxígeno líquido, dos sustancias que, al combinarse en los propulsores de la nave, generan la energía necesaria para vencer la gravedad terrestre e impulsar la nave fuera de la atmósfera. Su manipulación implica una serie de desafíos técnicos complejos, ya que las bajas temperaturas pueden provocar condensaciones, fugas como las que se reportaron en esta ocasión, y complejos procesos de transferencia y almacenamiento en cada fase de preparación del lanzamiento.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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