República Dominicana erradicó la mosca de la fruta con técnica nuclear: ¿puede Colombia replicar su estrategia?

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La rápida expansión de la plaga en 2014 dejó a productores dominicanos sin acceso a mercados clave internacionales.

El 12 de marzo de 2015, República Dominicana enfrentó un duro revés: varias naciones —entre ellas Estados Unidos, Japón y Haití— prohibieron la importación de frutas y hortalizas provenientes de ese país. Según el artículo de ‘Átomos para la paz y el desarrollo’, boletín del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), esto ocasionó pérdidas por 40 millones de dólares en un año, desestabilizando una economía que basa en un 30% su sector externo en estos productos. Todo comenzó por la aparición de la mosca mediterránea de la fruta, una plaga reportada en noviembre de 2014 cerca de Punta Cana y que, en cuestión de días, se extendió a 2.000 kilómetros cuadrados, forzando el cierre inmediato de los mercados.

El drama que vivió el país caribeño es un reflejo de la fragilidad de los sistemas agrícolas frente a plagas. Esta experiencia, según el ministro de Agricultura Ángel Estévez, fue “traumática” y les obligó a innovar en estrategias de control. Solo dos años más tarde, en 2017, República Dominicana logró erradicar la plaga, bajo una estrategia ejemplar basada en el manejo integrado, con mínima dependencia de pesticidas. En contraste, en Colombia predomina el uso intensivo de pesticidas y la complejidad climática y biológica del país hace particularmente difícil el control de las moscas de la fruta, entre ellas la mediterránea, que afecta cultivos clave como guayaba, mango, cítricos y aguacate, según información del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

La mosca de la fruta comprende varias especies cuarentenarias pertenecientes a los géneros Ceratitis y Anastrepha, capaces de invadir más de 300 tipos de frutas y hortalizas, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. La infestación reduce la calidad y el valor comercial de los productos, lo que imposibilita su exportación. Aunque Colombia ya vivió el cierre de mercados —como la prohibición a la pitahaya amarilla en los 90—, la carencia de estaciones, la permanente humedad y gran variedad de hospedantes hacen que la plaga se disperse con facilidad.

El arma decisiva de República Dominicana fue la técnica del insecto estéril (TIE). Esta consiste en irradiar moscas —utilizando energía nuclear proveniente de rayos gamma o X— para volverlas infértiles y luego liberarlas en grandes cantidades, buscando así reducir la población nativa. Esta táctica, combinada con manejo integrado, permitió erradicar la plaga en menos de dos años. La infraestructura científica y legal para aplicar TIE no está disponible aún en Colombia, aunque la Ley Nuclear de 2026 abre una puerta para el desarrollo futuro de estas tecnologías, como resalta el Servicio Geológico Colombiano. Importar insectos esterilizados es otra alternativa posible, pero los retos logísticos y ecológicos —como la gran cantidad de hospedantes, el tamaño del territorio y la resistencia a plaguicidas— sugieren que la solución debe ser integral.

En suma, el caso de República Dominicana muestra la relevancia de la ciencia y las estrategias coordinadas para controlar las plagas sin depender únicamente de pesticidas. Para Colombia, replicar este éxito requeriría cambios estructurales, legales y una visión más amplia de la sanidad agrícola.

¿Cómo funciona la técnica del insecto estéril para eliminar la mosca de la fruta?

La técnica del insecto estéril (TIE) consiste en someter a millones de moscas a radiación nuclear controlada, volviéndolas incapaces de reproducirse. Posteriormente, estos insectos esterilizados se liberan en los cultivos afectados para que se apareen con la población silvestre, pero los huevos nunca eclosionan, logrando reducir progresivamente la plaga sin aumentar el uso de pesticidas. Según el OIEA, esta estrategia fue exitosa en República Dominicana y es considerada una alternativa limpia y eficaz al control químico.

¿Qué barreras impiden que Colombia implemente métodos nucleares para controlar plagas agrícolas?

Colombia enfrenta dos grandes retos: primero, su reactor nuclear, operado por el Servicio Geológico Colombiano, es de baja potencia y se utiliza para investigación, sin capacidad para procesos masivos de irradiación o producción de insectos estériles. Segundo, la estructura agrícola —con diversidad de cultivos y pequeños productores— y la presencia de muchos hospedantes dificultan el control efectivo de plagas. Aunque la Ley Nuclear sienta bases legales, aún faltan inversiones en infraestructura y organización para aplicar la TIE de manera eficiente.

* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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