Tecnología y seguros: así se anticipan los desastres naturales que ponen en riesgo a millones
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Visitar sitioSolo el 20% de pérdidas por desastres en Colombia están aseguradas, ¿cómo reducir la brecha?
En 2025, las pérdidas aseguradas a nivel mundial por catástrofes naturales ascendieron a 127.000 millones de dólares, manteniendo así una tendencia preocupante: es el sexto año consecutivo en el que esta cifra supera los 100.000 millones. En el caso de Colombia, la protección es aún más limitada, ya que según los datos publicados por El Colombiano, menos del 20% de dichas pérdidas estaban cubiertas por seguros. Esto implica que la gran mayoría de los costos derivados de desastres como inundaciones, deslizamientos o sequías recaen directamente sobre las familias, las empresas y el propio Estado, incrementando la vulnerabilidad financiera en todos los niveles.
En este contexto, Sergio Gómez, Head of Analytics and Reinsurance Solutions para Latinoamérica en Aon, firma global experta en gestión de riesgos, señaló a El Colombiano la importancia de apostar por una planificación integral del riesgo que aproveche la analítica predictiva. Esto no solo contribuiría a asegurar la continuidad operativa en los sectores más expuestos, sino que facilitaría la activación de esquemas de alerta y respuesta automatizados. Gómez destaca que conocer con precisión la localización y dimensión de los riesgos es el primer paso para disminuir la brecha de protección. Aquí es donde la tecnología ocupa un lugar central.
Gracias a la instalación de sensores IoT (internet de las cosas) geotécnicos como inclinómetros, piezómetros y pluviómetros, es posible monitorear en tiempo real cambios en la inclinación del terreno, deformaciones estructurales o variaciones en el nivel freático. Estas variables son indicativas de potenciales deslizamientos o colapsos antes de que ocurran, permitiendo anticipar crisis que antes llegaban sin suficiente advertencia.
La eficacia de estas estrategias tecnológicas se multiplica al integrarlas con procesamiento automatizado de imágenes satelitales de alta resolución. Según Gómez, es fundamental que la plataforma recolecte datos en tiempo real, aplique modelos automáticos y active comunicaciones inmediatas orientadas tanto a las autoridades competentes como a la población en riesgo.
La agricultura, especialmente el sector cafetero de Colombia, Brasil y Vietnam, enfrenta desafíos similares ante la intensificación de sequías por efecto del cambio climático. El seguro tradicional, basado en la tasación física de daños, a menudo reacciona tarde y proporciona coberturas limitadas. Sin embargo, los seguros paramétricos aportan una alternativa innovadora: estos productos distribuyen indemnizaciones de manera automática cuando un índice climático concretamente monitoreado —como la temperatura, la precipitación o el caudal— rebasa un umbral establecido, sin necesidad de inspección o verificación posterior. Sergio Gómez subraya que esta herramienta resulta especialmente relevante en sectores donde el seguro convencional es insuficiente, pues permite entregar recursos rápidamente a los afectados.
Los fenómenos de El Niño y La Niña agravan la situación, afectando en Colombia aspectos críticos como la generación hidroeléctrica, la agricultura y el sistema de seguros. En respuesta a esta volatilidad climática, la analítica predictiva a través de modelos estocásticos se vuelve esencial. Estas metodologías permiten anticipar no solo la ocurrencia, sino también la duración, intensidad y particularidades regionales de estos eventos, enfocándose en los escenarios extremos más onerosos.
Además, contar con herramientas informáticas de alto rendimiento, como clústeres de servidores, facilita la simulación de múltiples escenarios en tiempos breves, posibilitando modelos catastróficos más refinados y precisos en la estimación de posibles pérdidas. Según afirmaciones de Gómez recogidas por El Colombiano, esto representa una ventaja decisiva frente a los métodos convencionales, permitiendo una mejor preparación y asignación de recursos ante amenazas naturales recurrentes.
¿Qué beneficios aportan los modelos estocásticos a la gestión de riesgos climáticos?
En el análisis de riesgos ligados a catástrofes naturales, los modelos estocásticos desempeñan un papel clave al considerar aleatoriedad y variaciones posibles en la evolución de eventos como sequías, inundaciones o fenómenos climáticos extremos. Estos modelos, mencionados en el informe de El Colombiano, permiten simular múltiples escenarios hipotéticos, diferenciando por duración, intensidad y región afectada, lo que ayuda a prever tanto daños directos como indirectos.
La relevancia de este enfoque radica en su capacidad para anticipar los costos asociados a situaciones infrecuentes pero altamente perjudiciales, optimizando así la toma de decisiones. De este modo, instituciones, empresas y gobiernos pueden ajustar con mayor precisión sus estrategias de prevención, cobertura y respuesta ante amenazas climáticas, marcando la diferencia entre una recuperación rápida y un impacto prolongado sobre la economía y la sociedad.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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