Francis Halzen gana el Nobel de Física 2026 por sus aportes a IceCube y el hallazgo de neutrinos cósmicos

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En 2013, el equipo liderado por Halzen consiguió las primeras pruebas de neutrinos cósmicos gracias a IceCube.

El Premio Nobel de Física 2026 fue concedido en la madrugada de este martes a Francis Halzen, resaltando sus contribuciones clave al Observatorio IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico. Según el anuncio realizado por el Comité del Nobel, este galardón reconoce el trabajo que permitió detectar estas partículas llamadas "mensajeros fantasmales" del espacio, capaces de atravesar enormes distancias en el universo sin desviarse ni perder energía, portando valiosa información sobre fenómenos extremos del cosmos, muchos de los cuales resultan inaccesibles por otros medios. Halzen, al enterarse de la noticia, manifestó su sorpresa durante una llamada realizada en vivo con el comité y subrayó que espera que este reconocimiento sirva también para destacar el esfuerzo de toda la colaboración internacional involucrada en el proyecto, que agrupó a más de 450 científicos de 14 países, de acuerdo con lo citado por el propio investigador y el Comité del Nobel.

El Observatorio IceCube surgió de la visión de Halzen en los años 80, quien comprendió el potencial del hielo antártico para detectar neutrinos, partículas casi sin masa y sin carga eléctrica, tan elusivas que atraviesan la materia, incluida la Tierra, sin ser percibidas. Se estima que cada segundo, alrededor de 65 mil millones de neutrinos del Sol cruzan la uña de un dedo meñique sin dejar rastro. A diferencia de otras partículas, los neutrinos mantienen la información sobre su lugar de origen, lo que los convierte en herramientas únicas para explorar los fenómenos más remotos y violentos del universo.

Halzen convenció a la comunidad científica del potencial de emplear el hielo polar como detector natural, y en 1992 se inició la inserción de sensores de luz en el glaciar. Los primeros esfuerzos permitieron crear AMANDA, un observatorio precursor, pero fue con IceCube –que ocupa un volumen de aproximadamente un kilómetro cúbico y contiene 5.160 sensores en 86 cables a profundidades de hasta 2.450 metros– cuando se logró el salto cuantitativo. En 2013, el equipo publicó en la revista Science las primeras evidencias de neutrinos cósmicos, marcando el inicio de una nueva era para la astronomía de neutrinos. Según el Comité del Nobel, este tipo de observatorios permite identificar fuentes individuales de partículas de alta energía, un avance fundamental para conocer los mecanismos que operan en galaxias activas y fenómenos cósmicos extremos.

Halzen nació en Tienen, Bélgica, en 1944 y ha estado ligado a la Universidad de Wisconsin-Madison. Su carrera siempre se ha enfocado en la física de partículas y particularmente en descifrar las señales que llegan del espacio mediante partículas subatómicas como los neutrinos.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Por qué son importantes los neutrinos de alta energía detectados por IceCube?

Los neutrinos de alta energía detectados por IceCube permiten a los científicos rastrear fenómenos extremos del universo, ya que conservan información sobre su origen debido a su falta de carga eléctrica y su capacidad para atravesar la materia sin ser desviados. Según el Comité del Nobel, esto abre nuevas posibilidades para estudiar fuentes cósmicas distantes y comprender procesos que otras formas de radiación no logran revelar.

¿Qué desafíos técnicos enfrentaron los investigadores al instalar el Observatorio IceCube?

De acuerdo con el Comité del Nobel, el principal reto fue la extrema rareza de las interacciones de los neutrinos, lo que exigía un detector de enormes proporciones. La construcción de IceCube implicó perforar hielo antártico a profundidades de hasta 2.450 metros para instalar miles de sensores y garantizar la capacidad de registrar suficientes eventos para el análisis científico.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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