Descubre por qué los antiguos relatos y monumentos como las líneas de Nazca reavivan el misterio extraterrestre

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Civilizaciones antiguas, misterios sin resolver y teorías sobre contactos alienígenas: ¿mito o realidad?

El debate sobre la antigüedad del fenómeno extraterrestre se encuentra marcado por posturas que, desde hace décadas, proponen una revisión profunda de la historia humana tradicional. De acuerdo con grupos dedicados a la ufología —la disciplina que investiga los objetos voladores no identificados— y estudiosos independientes, la hipótesis de que la humanidad ha estado en contacto con inteligencias no humanas desde los orígenes de la civilización se apoya en diversas evidencias históricas, arqueológicas y culturales extraídas de civilizaciones fundamentales.

Un pilar central de esta perspectiva radica en los testimonios y registros antiguos. La civilización sumeria, considerada una de las primeras en el registro escrito, es recurrentemente citada debido a sus referencias a los Anunnaki, presentados como “dioses que descendieron del cielo”. Algunos intérpretes, especialmente dentro de la comunidad ufológica, sostienen que tales descripciones serían el eco de encuentros con visitantes de otros planetas. Este patrón se repite en relatos de otras culturas: jeroglíficos egipcios, textos sagrados védicos de la India y tradiciones orales de los mayas y aztecas mencionan la llegada de seres en “carros de fuego” o “naves luminosas”, imágenes que, para los ufólogos, podrían estrechar la distancia entre la mitología y la hipótesis de visitas extraterrestres.

No solo los relatos escritos figuran como argumentos, sino también los vestigios monumentales. Las pirámides de Giza, las líneas de Nazca en Perú y el complejo lítico de Puma Punku en Bolivia suelen señalarse como logros cuya precisión y técnica sobrepasan, según los defensores de la hipótesis, las capacidades verificables de sus constructores humanos de la época. Pese a las explicaciones asentadas en la arqueología convencional, los teorizadores de la intervención externa insisten en que rasgos aún inexplicados requieren abrir la puerta a nuevas posibilidades sobre el desarrollo tecnológico ancestral.

Respecto a los motivos supuestos de estas visitas, las teorías varían considerablemente. Mientras unas sugieren un seguimiento discreto al progreso humano, otras aluden a intervenciones puntuales para fomentar saltos en el conocimiento científico, genético o cultural. Perspectivas más especulativas llegan a señalar interés por los recursos del planeta o su biodiversidad generando distintas narrativas sobre la relación entre humanos y presuntas inteligencias externas.

El volumen de reportes y avistamientos a partir del siglo XX también ha sido objeto de análisis por parte de la ufología. Algunas interpretaciones atribuyen este incremento tanto al progreso tecnológico humano —aviación, radar, energía nuclear— como al despliegue de cámaras y satélites, que habrían posibilitado una mayor detección y exposición del fenómeno. Se plantea la hipótesis de que los avances alcanzados pudieron atraer la atención de otros posibles observadores, especialmente frente al potencial autodestructivo alcanzado por la especie humana.

Si bien ninguna de estas propuestas cuenta actualmente con la aceptación de la comunidad científica y muchas son objeto de controversia, su capacidad de suscitar interés masivo y de motivar investigaciones alternativas permanece inalterada. Como afirman los propios ufólogos, la cuestión principal no radicaría en si los seres humanos están solos en el universo, sino en desde cuándo —y por cuáles razones— podrían no haberlo estado.

¿Qué se entiende por “líneas de Nazca” y por qué despiertan tanto interés en la idea de visitas extraterrestres?

Las líneas de Nazca constituyen enormes geoglifos —figuras trazadas en el desierto— localizados en la región sur del actual Perú. Sus formas, que solo pueden apreciarse en su totalidad desde el aire, representan animales, figuras geométricas y motivos abstractos. Este nivel de complejidad, junto con el desconocimiento sobre cómo y para qué fin se elaboraron hace más de mil años, ha nutrido tanto el misterio como las teorías sobre una posible influencia de conocimientos ajenos a la civilización nazca.

El interés particular por estos geoglifos dentro del paradigma de las visitas extraterrestres proviene, según los ufólogos citados, de las dimensiones colosales y la precisión de los diseños, difíciles de reproducir sin tecnología moderna. Aunque la arqueología ortodoxa insiste en explicaciones rituales y astronómicas, la hipótesis de una ayuda externa sigue alimentando debates y controversias alrededor de estos monumentos únicos.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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