Antes de gastar en un televisor 4k, esta es la clave para saber cuántos años realmente le puede durar
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La tecnología del panel define si un televisor puede acompañar durante años o si empezará a perder brillo, color o imagen antes de lo esperado.
La vida útil de un Smart TV no depende solo de la marca o del precio, sino principalmente del tipo de pantalla que incorpore. Tecnologías como LED, QLED, OLED y Micro LED envejecen de forma distinta y eso influye directamente en cuántos años puede mantenerse en buen estado un televisor. Incluso puede ocurrir que el equipo encienda y tenga sonido, pero la imagen ya no se vea correctamente.
Al momento de elegir un televisor 4K, muchos usuarios revisan memoria, sistema operativo o conectividad. Sin embargo, el panel es el componente clave cuando se habla de duración. Cada tecnología utiliza materiales distintos y eso determina cómo se degradan con el paso del tiempo, lo que incide en manchas, pérdida de brillo o fallos de píxeles.
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En el caso de los televisores LED, su duración estimada es de entre 7 y 10 años o más. Se trata de una tecnología económica y resistente, que no presenta riesgo de quemado de imagen, aunque puede mostrar manchas blancas o azuladas con los años. Los QLED, por su parte, ofrecen una longevidad similar, también entre 7 y 10 años o más, y funcionan mejor en espacios muy iluminados, aunque pueden presentar fugas de luz o fallos en la retroiluminación.
Los OLED, considerados más avanzados en calidad de imagen, suelen durar entre 5 y 7 años. Al usar materiales orgánicos, los píxeles se degradan de manera individual, lo que aumenta el riesgo de burn-in o retención permanente de imagen, además de pérdida de brillo y color con el tiempo.
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En contraste, la tecnología Micro LED puede alcanzar entre 10 y 20 años o más. Al emplear materiales inorgánicos, evita problemas como el burn-in y ofrece mayor resistencia, aunque su alto costo limita su acceso y suele destinarse a grandes formatos.
Más allá del tipo de pantalla, los hábitos de uso también influyen. Mantener el brillo al máximo, dejar imágenes estáticas por largos periodos o descuidar la limpieza puede acortar la vida del equipo. Por eso, la elección ideal dependerá del equilibrio entre presupuesto, calidad de imagen y expectativa de duración.
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