El dulce secreto del arequipe: origen, diferencias y la receta perfecta para un postre irresistible
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioDescubre el inesperado origen asiático del arequipe y los secretos para lograr unos bollitos irresistibles.
El arequipe, conocido también como dulce de leche, tiene una historia que se remonta al sudeste asiático, concretamente en Indonesia. Aunque la disputa sobre su verdadero origen ha sido tema de debate entre varias naciones, fue cerca del siglo VI cuando esta delicia alcanzó gran popularidad en las Islas Filipinas y se esclareció el lugar de su procedencia, según información referenciada en el artículo. Se trata de una preparación derivada de la leche, caracterizada por su textura espesa y un sabor marcadamente dulce, resultado de la cocción de leche mezclada con azúcar.
Con el paso del tiempo, el arequipe se ha consolidado como uno de los acompañamientos predilectos en el ámbito de la repostería, realzando el sabor de postres variados como galletas, obleas, donas, muffins y helados. Su uso se ha extendido globalmente, y actualmente se prefiere disfrutarlo frío, ya que de este modo adquiere una consistencia firme ideal para untar o rellenar productos de panadería. Además, su proceso de elaboración es sencillo y práctico, lo cual facilita que tanto aficionados como expertos en la cocina puedan prepararlo en sus hogares como una solución rápida para crear postres atractivos.
El procedimiento para preparar bollitos rellenos, que pueden ser acompañados con arequipe o incluso con otros ingredientes como Nutella, inicia mezclando leche tibia con parte del azúcar y levadura, permitiendo un breve reposo hasta que aparezca espuma. En paralelo, se combinan harina, sal y el resto del azúcar en otro recipiente. Acto seguido, se agrega la mezcla de levadura a los ingredientes secos, sumando los huevos de forma gradual, y por último la mantequilla ablandada.
La masa resultante, inicialmente pegajosa, requiere de un amasado constante hasta que se transforme en una textura suave y lisa, fácilmente manipulable. Una vez lograda esta consistencia, se cubre la masa y se deja reposar por un lapso de 40 minutos a una hora, tiempo en el cual esta duplicará su tamaño.
Luego, la masa se desgasifica, es decir, se elimina el exceso de aire presionando suavemente, para proceder a dividirla en porciones. En este punto, es posible formar directamente los bollitos y rellenarlos con Nutella u optar por métodos de formado diferentes, de acuerdo con la preferencia de quien cocina. Posteriormente, los bollitos se ubican en una bandeja y se dejan reposar nuevamente durante 30 minutos para que adquieran volumen.
Después, se barnizan con huevo batido y se hornean a 180 °C durante un tiempo estimado de 15 a 20 minutos, o hasta que muestren un tono dorado apetitoso. Al retirarlos del horno, se recomienda mezclar mantequilla derretida con miel y untar esta combinación sobre los bollitos, aportando así brillo y un sello especial de sabor. Finalmente, para quienes disfrutan experimentar en la cocina y desarrollar nuevas combinaciones gastronómicas, el artículo invita a compartir propuestas creativas con Tatiana Gómez Fuentes de El Espectador a través de su correo electrónico.
¿Cuáles son las diferencias entre arequipe y otros dulces de leche?
Una de las inquietudes más habituales de quienes exploran la repostería latinoamericana gira en torno a las variaciones entre el arequipe, tradicional en Colombia, y otros dulces de leche que se encuentran en países de la región. Dicha diversidad se refleja en sutiles cambios de consistencia, sabor y método de preparación, aun cuando todos ellos parten de la mezcla de leche y azúcar cocida lentamente.
El contexto cultural propio de cada país influye no solo en el nombre, sino también en la textura final y el uso culinario. Por ejemplo, en Argentina se le conoce como dulce de leche, en México como cajeta y en Cuba como leche condensada caramelizada, distinguiéndose en cada lugar por técnicas de cocción, ingredientes adicionales o aplicaciones específicas en la gastronomía local.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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