Cuarenta años de silencio: la UBPD y Antonio Sanguino piden verdad por la desaparición de su hermano

Nación
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A casi 40 años de su desaparición, la familia Sanguino clama verdad y reparación al Eln.

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) anunció que continúa con los esfuerzos para ubicar los restos de Juan Antonio Sanguino Páez, desaparecido en 1986 tras acciones del Ejército de Liberación Nacional (Eln). La UBPD hizo pública esta información tras recibir una carta del actual ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, quien es hermano de la víctima y cuyas palabras reclaman verdad, reparación y la entrega del cuerpo de su familiar, quien permanece ausente desde hace casi cuarenta años, según reportó El Espectador.

Desde 2019, la UBPD tiene registrada la solicitud de búsqueda presentada por Antonio Sanguino. En el marco de ese proceso, la entidad ha puesto en marcha una estrategia basada en la colaboración de personas vinculadas directa o indirectamente al conflicto armado colombiano. Se trata de aquellos que, por razones humanitarias, deciden proporcionar información relevante que pueda aliviar la incertidumbre y el dolor de las familias que desconocen el paradero de sus seres queridos desaparecidos durante la guerra interna.

La UBPD precisó que este mecanismo está guiado por los principios de reserva, confidencialidad, extrajudicialidad y neutralidad. De igual modo, la institución indicó que se está trabajando en identificar fuentes de información que permitan acciones concretas de búsqueda humanitaria. Se resaltó la importancia de que quienes tengan conocimiento sobre estos hechos actúen como portadores de paz, contribuyendo con datos que permitan esclarecer casos de desaparición, lo cual, según la entidad, aún no se ha materializado en este caso específico.

La UBPD hizo un llamado urgente a cualquier persona poseedora de información útil para localizar a Juan Antonio Sanguino o sus restos, enfatizando la necesidad de entregar datos que permitan lograr la recuperación, identificación y entrega digna a la familia.

La carta dirigida por Antonio Sanguino se enfocó en tres comandantes del Eln: Antonio García, Nicolás Rodríguez Bautista (alias “Gabino”) y Pablo Beltrán. En la misiva expone que su hermano desapareció en Bogotá después de reunirse con un contacto del Eln. Posteriormente, habría viajado a una escuela guerrillera perteneciente al Frente Camilo Torres en el sur del Cesar, etapa necesaria para unirse a la Dirección Regional del Eln en la capital del país.

No obstante, el relato del ministro recoge que Juan Antonio Sanguino habría sido víctima de un “juicio revolucionario” sumario, llevado a cabo en un campamento guerrillero. Según la versión compartida por Sanguino, su hermano fue condenado a muerte bajo señalamientos de infiltración y ejecutado, resultando así en la desaparición forzada de sus restos.

Antonio Sanguino instó al Eln a que la entrega del cuerpo de su hermano se efectúe a través de la UBPD, destacando que el fusilamiento y la desaparición de combatientes al interior de grupos armados es una de las dimensiones menos visibles del conflicto colombiano. Enfatizó que estos casos han dejado una estela de víctimas muchas veces ignoradas, correspondientes a homicidios fuera de combate y, frecuentemente, acompañados de la desaparición forzada.

¿Qué es la desaparición forzada y por qué afecta a las familias de las víctimas?

La desaparición forzada, según lo evidenciado en este caso, se refiere a la privación involuntaria de la libertad de una persona seguida de la negativa de reconocer su paradero, lo que genera incertidumbre, dolor y desamparo en sus familias. Este fenómeno, presente en el conflicto armado colombiano según la UBPD y los testimonios publicados por El Espectador, no solo priva a los seres queridos de respuestas, sino que también obstaculiza procesos de duelo y justicia.

Para las familias, enfrentar la desaparición forzada implica lidiar con la angustia de la ausencia y la imposibilidad de cerrar un ciclo vital. Esta situación se agrava por el desconocimiento del destino final de la víctima y la falta de información precisa, lo que convierte la búsqueda de la verdad y la exigencia de reparación en un desafío de años e incluso décadas, como ilustra el caso de los Sanguino Páez.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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