Traslado nocturno y destino incierto de la Biblioteca Marco Fidel Suárez genera inquietud sobre conservación de libros históricos en Cancillería
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioEl retiro sorpresivo, que afectó más de 21.000 volúmenes, desató preocupación por el patrimonio cultural.
El traslado nocturno de las cajas repletas de libros desde la Biblioteca Marco Fidel Suárez, ubicada en el interior del Palacio San Carlos, causó inquietud tanto en círculos diplomáticos como en la opinión pública. Según denunció Harol González, exdirector de la Academia Diplomática, a través de publicaciones en redes sociales, el retiro se llevó a cabo el 29 de octubre, cuando varios camiones partieron desde la Cancillería hacia una ubicación que no se ha hecho pública. El acervo trasladado supera los 21.000 libros, según precisó González. De acuerdo con lo referido por El Tiempo, la biblioteca había sido cerrada temporalmente desde el 21 de septiembre para labores técnicas de catalogación y arreglo del material. La responsable de la decisión, según informaron fuentes al mismo medio, fue Gina Paola González Grau, secretaria general de Cancillería.
El Espectador reunió información de fuentes cercanas a la Cancillería, quienes recordaron que anteriormente se había planteado la posibilidad de trasladar la biblioteca a la nueva sede de la Academia Diplomática, inaugurada el 27 de julio. Sin embargo, aún no existe confirmación oficial sobre si los libros terminarán en ese lugar. En medio del secretismo sobre el destino del acervo, usuarios de redes sociales han especulado que el movimiento podría tener relación con convertir el espacio de la biblioteca en una capilla, función que ya tuvo ese recinto en el pasado y que fue discutida en la administración de la exministra Marta Lucía Ramírez. En ese momento, la solución había sido instalar anaqueles móviles para liberar la nave central, sin desmontar toda la colección.
Sin embargo, la mayor preocupación expresada por fuentes al interior de la Cancillería y por diversos actores en redes sociales radica en la conservación de la colección, que incluye cerca de 2.000 textos históricos y documentos como cartas de Simón Bolívar. De acuerdo con los testimonios recopilados, estos materiales habrían sido retirados sin aplicar el protocolo requerido para este tipo de patrimonio bibliográfico e histórico, lo cual deja dudas sobre su seguridad y las condiciones de conservación en la nueva ubicación. La ciudadanía y expertos han reclamado información transparente, detallada y verificable sobre el inventario, la custodia y el estado de cada ejemplar, como manifestó la excanciller Rosa Villavicencio al rechazar públicamente el traslado. El exembajador Jorge Rojas Rodríguez también cuestionó los procedimientos y motivos detrás de una decisión tan relevante para el patrimonio documental de la nación.
¿Por qué fue trasladada la Biblioteca Marco Fidel Suárez de la Cancillería colombiana?
Según fuentes citadas por El Tiempo y El Espectador, el traslado de la Biblioteca Marco Fidel Suárez respondió inicialmente a labores técnicas de catalogación y organización, aunque después se sumaron especulaciones sobre un posible cambio de uso del espacio, como la reinstalación de una capilla. La decisión partió de la secretaria general de Cancillería, Gina Paola González Grau, pero no existe confirmación oficial sobre el destino definitivo del acervo o el futuro del lugar que ocupaba la biblioteca.
¿Cuáles son las preocupaciones por el traslado de los libros históricos de la Cancillería?
Las principales preocupaciones giran en torno a la conservación y custodia de los volúmenes, muchos de los cuales tienen un alto valor patrimonial e histórico. Sectores de la ciudadanía y exfuncionarios han reclamado claridad sobre los protocolos usados en el transporte y sobre si la nueva sede cumple con las condiciones necesarias para su preservación. También se exige información pública y detallada sobre el inventario, el estado y la ubicación de cada ejemplar retirado de la biblioteca.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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