
“Si Mahoma no viene a mí...”: la curiosa frase de Petro para confirmar su visita a Venezuela
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El anuncio se da en medio del endurecimiento de sanciones de Donald Trump y el ascenso de Delcy Rodríguez en el poder chavista.
El presidente Gustavo Petro volverá a territorio venezolano el próximo 24 de abril, en una visita que promete agitar aún más las ya tensas relaciones con el gobierno de Donald Trump. El mandatario colombiano confirmó su viaje a Caracas tras su paso por Barcelona, España, donde participa en una cumbre de presidentes de izquierda de América Latina.
Con una frase cargada de sarcasmo, Petro justificó su desplazamiento: “Si Mahoma no viene a mí, yo voy a la montaña”. El jefe de Estado detalló que su intención es reunirse con la actual presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien ha asumido un rol protagónico en la transición de mando y la estructura de poder del régimen vecino.
Lo que más llamó la atención de su anuncio fue la admisión directa sobre las consecuencias que han tenido sus constantes acercamientos al chavismo. “He ido varias veces y parte de mis idas es lo que me ha llevado a la lista OFAC”, sentenció Petro, refiriéndose a la “lista negra” del Departamento del Tesoro de EE. UU. donde se sancionan a personas vinculadas con actividades ilícitas o gobiernos adversarios.
Este comentario no es menor, considerando que se produce apenas horas después de que el gobierno de Donald Trump anunciara un endurecimiento en la política de visados para la región, castigando precisamente a quienes apoyen a los adversarios estratégicos de Washington.
La visita de Petro ocurre en un contexto de máxima presión internacional sobre Venezuela. Mientras la administración Trump refuerza el cerco diplomático y económico, Petro parece decidido a mantener el canal abierto con el régimen, una figura que Estados Unidos tiene bajo la lupa desde hace años.
Para los analistas, este viaje refuerza la postura de Petro de no alinearse con las sanciones de la Casa Blanca, prefiriendo la interlocución directa con el Palacio de Miraflores. Sin embargo, en el Congreso de Colombia ya se escuchan voces que advierten sobre los riesgos de que el país termine sufriendo las mismas restricciones migratorias y económicas.
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