Permisos para portar armas en Colombia: cómo funciona el trámite y cuáles son las excepciones vigentes en 2024
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Visitar sitioDesde 2016, la expedición de nuevos permisos enfrenta restricciones que impactan el acceso civil.
En Colombia nunca ha existido una prohibición total para que los ciudadanos soliciten permisos de tenencia o porte de armas de fuego. De acuerdo con la Constitución Política de 1991 y la Ley 62 de 1993, los civiles pueden acudir ante el Estado para solicitar un permiso que les autorice la adquisición y porte de armas. El Decreto ley 2535 de 1993 definió los diferentes tipos de armas permitidas y estableció el protocolo específico para que una persona, interesada en adquirir un arma de fuego, realizara todo el proceso legal correspondiente.
Sin embargo, no se trata de un libre acceso. A partir de 2016, durante la presidencia de Juan Manuel Santos y en el contexto del proceso de paz, se implementó la suspensión de nuevos permisos para portar armas. Esta medida hizo parte de ocho iniciativas enfocadas en la Seguridad Ciudadana que buscaban favorecer una mayor protección y convivencia, y fue extendida en los siguientes periodos presidenciales bajo el mandato de Iván Duque y Gustavo Petro. A pesar de la suspensión, existen excepciones que siempre se han mantenido vigentes. Por ejemplo, las empresas de seguridad privada, reguladas por la Superintendencia de Vigilancia, las compañías que transportan valores o divisas, escoltas, así como la reserva activa y los veteranos de las fuerzas del orden, han continuado con la posibilidad de portar armas bajo regulación estatal.
Por esta razón, no es correcto afirmar que las decisiones presidenciales relacionadas con este asunto sean ilegales o carezcan de soporte jurídico. El presidente tiene la capacidad de mantener, modificar o suspender los decretos que rigen las medidas de seguridad, como lo estipula el marco legal vigente.
Uno de los resultados destacables de estas restricciones legales y otras medidas de Seguridad Ciudadana fue la consecución de una de las tasas de homicidio más bajas en la historia reciente del país. No obstante, a la fecha el trámite para la adquisición de un arma de fuego se mantiene igual: debe gestionarse ante el Departamento Nacional de Control de Municiones y Armas, cumpliendo requisitos como exámenes médicos y psicosociales, revisión de antecedentes, visita domiciliaria, pruebas de aptitud y justificación válida de la necesidad del arma.
Es fundamental aclarar que la posesión de un permiso para portar armas no le otorga a nadie inmunidad frente a la justicia por delitos que puedan perpetrarse empleando dichas armas. La existencia del permiso tampoco autoriza a disparar, ni siquiera en defensa personal, sin que se inicie una investigación criminal al respecto.
De acuerdo con estudios de la Universidad de Boston y el Alto Centro de Investigación de Seguridad de Brasil, flexibilizar el acceso a armas no se traduce en una reducción de la criminalidad; por el contrario, en los primeros años, los índices de violencia pueden aumentar entre un 22 % y un 28 %, principalmente en conflictos entre ciudadanos, más que en acciones dirigidas contra delincuentes.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Cómo se puede tramitar un permiso para portar armas de fuego en Colombia?
El trámite para obtener un permiso de armas de fuego en Colombia, según la normatividad vigente, debe hacerse ante el Departamento Nacional de Control de Municiones y Armas. El proceso involucra exámenes médicos, una evaluación psicosocial, revisión de antecedentes legales, visita domiciliaria, pruebas de aptitud y una justificación detallada de la necesidad del arma.
¿Qué impacto tuvo la suspensión de permisos de armas en la seguridad ciudadana en Colombia?
Según el artículo, la suspensión de nuevos permisos de armas, junto con otras medidas en Seguridad Ciudadana implementadas desde 2016, coincidió con una reducción histórica en la tasa de homicidios en Colombia. Sin embargo, investigaciones recientes indican que flexibilizar el acceso a armas puede aumentar la violencia entre ciudadanos, en vez de disminuir la criminalidad.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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