La muerte de Cristian Garzón en TransMilenio expone los riesgos del control insuficiente del Estado en el espacio público de Bogotá
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioLa tragedia de Garzón ocurrió en un entorno donde medidas estatales resultaron insuficientes frente al riesgo.
La muerte de Cristian Garzón evidenció de manera trágica el daño que puede causar la ausencia de control efectivo por parte del Estado en espacios públicos. Según el análisis que presenta la obra ‘Vigilar y castigar’ de Michel Foucault, es el Estado quien, a través de instituciones como la policía, la justicia y las cárceles, ha asumido históricamente el monopolio legítimo de la vigilancia y la disciplina social. Foucault habla de un "panóptico" invisible: una estructura que hace sentir la presencia constante del poder, sin necesidad de utilizar la coacción de forma permanente. Bajo este modelo, los ciudadanos cumplen las reglas no tanto por temor a la severidad de la sanción, sino porque perciben que el control es real y la probabilidad de ser sorprendidos es alta. Así ocurre en mecanismos cotidianos como el pico y placa, donde la gente obedece porque sabe que el sistema de control es funcional.
No obstante, ese modelo de control se fractura donde el Estado reduce su regulación. El resultado, de acuerdo con la misma fuente, es que surgen formas de vigilancia privadas e improvisadas, donde los ciudadanos asumen roles de vigilancia y regulación por su cuenta, desprovistos del respaldo institucional. Foucault advertía que el poder no es fijo, sino relacional, y cuando un ciudadano aplica disciplina fuera del marco legal, el desenlace suele ser el conflicto. El caso de Cristian Garzón es muestra de ello: su tragedia no fue solo producto de la acción de un agresor, sino del traslado implícito de responsabilidades estatales a personas corrientes, obligadas a cuidar lo público sin protección ni marco legítimo.
El artículo también expone la realidad del sistema de transporte público en Bogotá. La ciudad cuenta con 138 estaciones y 9 portales de TransMilenio, donde solo algunas tienen torniquetes de acceso, y la administración local anunció la instalación de 160 nuevos torniquetes por un valor de 4.800 millones de pesos. Además, existen los llamados "gestores de cultura del pago", más de 300 personas contratadas exclusivamente para cuidar el pago del pasaje, con un costo anual de casi 9.800 millones de pesos. Sin embargo, estos gastos no abarcan los altos costos humanos y materiales que generan incidentes fatales como el de Garzón.
Por esa razón, el artículo concluye que el cuidado de lo público no debe descansar en ciudadanos expuestos, sino en mejores mecanismos de control, incluso con tecnología. Invita, además, a reflexionar sobre la verdadera prioridad del capital público: proteger la vida por encima de los recursos. La lección de esta tragedia, de acuerdo con estas reflexiones, va mucho más allá de una cuestión presupuestal.
¿Qué es el “panóptico” según Michel Foucault y cómo se aplica al control social?
El “panóptico” es un concepto desarrollado por Michel Foucault en su obra ‘Vigilar y castigar’ y refiere a una estructura de vigilancia en la que las personas sienten que siempre pueden ser observadas, aunque no vean al vigilante. En el contexto del control social, esto significa que los ciudadanos cumplen las normas porque perciben que el Estado tiene mecanismos eficientes para supervisar y sancionar, generando así disciplina y orden en la sociedad.
¿Por qué el sistema de vigilancia de TransMilenio es insuficiente, según el análisis presentado?
El sistema de TransMilenio en Bogotá es considerado insuficiente porque solo algunas estaciones cuentan con torniquetes de control, y la vigilancia depende en gran parte de “gestores de cultura del pago”, cuya labor implica altos costos y los expone a riesgos fatales. De acuerdo con la información proporcionada, la falta de un control tecnológico efectivo y el traslado de responsabilidades a ciudadanos y trabajadores resultan en graves consecuencias para la seguridad y la convivencia.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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