Agua potable transforma la vida rural: 700 familias de Circasia celebran histórica planta recién inaugurada

Nación
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La nueva planta de potabilización en Circasia transforma la vida de 700 familias rurales. Aquí, los detalles.

La reciente inauguración de una planta de potabilización en Circasia representa un avance significativo para 700 familias de las veredas Barcelona Alta y Barcelona Baja, dos de las zonas rurales más pobladas de este municipio con fuerte vocación agrícola, según informó La Crónica del Quindío. A partir de este proyecto, las comunidades tendrán acceso a agua potable en condiciones óptimas, lo que se traduce en un impacto directo en la calidad de vida y en la salud de sus habitantes.

El acto inaugural, celebrado el sábado 24 de enero, contó con la presencia de Julián Andrés Peña Sierra, alcalde del municipio, quien resaltó el cumplimiento de un anhelo histórico: llevar agua de calidad al campo. Según el mandatario, la planta de tratamiento es la primera de su tipo para las veredas mencionadas e incluye la ampliación de un tanque de almacenamiento, elemento que resulta clave para asegurar la disponibilidad constante del recurso hídrico. Peña Sierra también enfatizó en que este tipo de iniciativas responden al deber social del Estado de acercar servicios públicos esenciales a las zonas rurales, muchas de las cuales han dependido tradicionalmente del agua para uso agrícola y pecuario, dejando de lado el consumo humano bajo parámetros técnicos.

La inversión para la construcción y puesta en marcha de la planta ascendió a aproximadamente 324 millones de pesos, cifra aportada por el Sistema General de Participaciones. Según las declaraciones del alcalde recogidas por La Crónica del Quindío, la planta potabilizadora y el tanque australiano, con capacidad para 50.000 litros, fortalecerán la capacidad de respuesta ante posibles contingencias, asegurando que el recurso esté disponible para la comunidad incluso en situaciones de emergencia. Peña Sierra reconoció además la eficiencia del acueducto local y la organización de la comunidad, factores que agilizaban el arranque del proyecto.

La planta de potabilización cuenta con un caudal de diseño de 3 litros por segundo y un tanque de almacenamiento adicional de 53.000 litros. La infraestructura incluye una obra civil exclusiva, sistemas de tratamiento con aplicación de sulfato, cloración en línea y bombas dosificadoras electrónicas, todo orientado a garantizar agua conforme a la normativa técnica vigente.

Por años, el acceso limitado y la escasez de agua afectaron a Circasia, dado que las altas temperaturas y el deterioro de redes conducían a constantes racionamientos. Según Peña Sierra, la articulación con Empresas Públicas del Quindío (EPQ) y la ejecución de mantenimientos correctivos y preventivos en estaciones de bombeo han permitido superar esta problemática, minimizando las interrupciones del servicio. De hecho, en los dos últimos años, solo una contingencia importante se ha registrado, la cual fue resuelta con rapidez. Además, aunque el municipio dispone de carros cisterna, Peña Sierra subraya que su función principal debe ser la atención de emergencias como incendios y no el transporte rutinario de agua.

Si bien el alcalde expresó que la administración municipal prevé desarrollar iniciativas similares en otros sectores rurales, aún no se han revelado detalles al respecto. Por ahora, la puesta en funcionamiento de la planta de potabilización marca un hito en la garantía del derecho al agua potable para estas comunidades rurales.

¿Qué mecanismos técnicos aseguran que el agua distribuida por la planta sea realmente potable?

La preocupación por la potabilidad del agua en zonas rurales es frecuente, especialmente en contextos donde la infraestructura ha carecido históricamente de modernización. En el caso de la nueva planta en Circasia, según la información suministrada por el alcalde y recogida por La Crónica del Quindío, el sistema cuenta con etapas específicas de tratamiento: incluye la dosificación de sulfato, proceso clave para la remoción de sólidos presentes en el líquido, y cloración en línea, método que elimina bacterias y agentes patógenos. Estas etapas son reguladas mediante bombas dosificadoras electrónicas, que permiten controlar con precisión la cantidad de sustancia añadida y asegurar la constancia y calidad del proceso.

El cumplimiento de la norma técnica vigente es otro aspecto destacado en el proyecto, lo que garantiza que el agua distribuida cumple los criterios exigidos para el consumo humano. Así, mecanismos de tratamiento, monitoreo y almacenamiento robusto hacen posible que las familias beneficiarias accedan a un recurso vital en condiciones seguras y sostenibles. ¿Podrá esta experiencia influir positivamente en la ampliación de servicios de agua potable en otras zonas rurales del país?


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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