Una intersección que conecta vidas: arte, seguridad y esperanza en la nueva obra vial de Galicia
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Visitar sitioLa nueva intersección de Galicia transforma la movilidad y suma arte a la seguridad vial del corredor regional.
La reciente inauguración de la intersección vial en Galicia, que conecta a Cerritos con el norte del Valle, ha marcado un hito crucial para la movilidad y la seguridad en esta región. De acuerdo con la información reportada, el gobernador Juan Diego Patiño expresó su preocupación principal sobre la ausencia de recursos nacionales en la financiación de la obra. Según afirmó, la intersección es resultado del programa Vías del Samán, sostenido únicamente por los peajes situados entre el Valle del Cauca y Risaralda, sin aporte directo del gobierno central. Esta aclaración pone de manifiesto el esfuerzo regional para materializar proyectos fundamentales para la vida diaria de miles de ciudadanos.
A pesar de las tensiones alrededor de los fondos, la inauguración fue recibida con entusiasmo y reservas por parte de la comunidad de Galicia, que aglutina a cerca de 34 mil habitantes según cifras del propio programa. El desarrollo de la intersección responde a una necesidad urgente: la expansión urbana y el crecimiento inmobiliario habían elevado los riesgos para ingresar a los hogares, pues antes de la intervención cruzar la vía significaba exponerse al tráfico peligroso y a una accidentabilidad significativa.
Como parte de la entrega, el colectivo artístico RevolucionArte intervino los costados del puente soterrado con murales bajo la propuesta “Miradas que habitan”. Dirigido creativamente por el artista Eterno, con participación de Cloud, Sancho y Daniel López, y bajo la coordinación general de Yefer Marín, este trabajo plástico otorga a la obra un sentido de identidad cultural y memoria colectiva. En uno de los muros, la mirada de una niña simboliza las esperanzas y el porvenir del territorio; en el muro opuesto, la de un campesino encarna la tradición, el trabajo y la sabiduría. El entorno se enriquece con imágenes de fauna local —como el barranquero, la guacamaya y el tigrillo— y de flora emblemática, en particular el árbol samán, distintivo de la región.
Estas expresiones artísticas representan un homenaje al Paisaje Cultural Cafetero y a los corredores biológicos que enlazan a Risaralda y el Valle del Cauca, subrayando el valor patrimonial y ecológico de la zona.
Para los habitantes, como lo señala Nora Miriam Bartolo, líder social de Cerritos, la obra trasciende lo material. Durante años, atravesar la carretera era una apuesta constante contra la fatalidad, pues más de 21 personas fallecieron allí. Bartolo enfatizó que la intervención significa dignidad y salvación: ahora los pasos peatonales y ciclorutas abren la posibilidad de un tránsito seguro. Destacó también que los murales han aportado un componente de paz y sentido humano, aunque consideró esencial complementar el proyecto con señalización y la reubicación de paraderos, aspectos que garantizarían plenamente los derechos de los usuarios del transporte público.
En cuanto al impacto en la seguridad vial, Jaime Díaz Linares, vocero de los conjuntos residenciales de la entrada cuatro, resaltó una drástica disminución de accidentes. Apuntó que la prioridad debe ser llevar a cero la cifra de fallecidos y, si bien la mejoría en la movilidad y la reducción de congestión son notables, señaló que se requiere reforzar el control de tránsito para prevenir maniobras imprudentes. Además, valoró los murales como un aporte que representa positivamente la cultura y el entorno del lugar.
¿Cómo pueden contribuir las intervenciones culturales en la mejora del espacio público vial?
La integración de propuestas artísticas en infraestructuras viales se está consolidando como un aspecto esencial para fortalecer el sentido de pertenencia y la identidad comunitaria. En el caso de Galicia, Risaralda, la decisión de incorporar murales en los nuevos desarrollos no solo embellece el entorno, sino que también crea narrativas que dialogan con la memoria y el futuro de la región, visibilizando actores sociales y elementos patrimoniales.
Esta apuesta por sumar expresiones culturales al espacio público invita a los residentes a reconocer su historia común y activa un sentido de apropiación positivo, en la medida en que las obras contribuyen a la percepción de seguridad, convivencia y cohesión social.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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