Oro ilegal en El Porvenir: la minería que arrasó el bosque y amenaza especies en Antioquia
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Visitar sitioAutoridades destruyeron maquinaria ilegal en El Porvenir: la minería deja daños ambientales y millones en juego.
El hallazgo reciente de una mina ilegal de oro en la vereda El Porvenir, ubicada en el municipio de San Luis, en el Oriente antioqueño, ha alertado intensamente a las autoridades ambientales de la región. La intervención militar, aunque no concluyó con capturas debido a la huida de los trabajadores al notar la presencia del Ejército, permitió la destrucción in situ de dos excavadoras y equipos empleados para la extracción del mineral. De acuerdo con información oficial, el grupo criminal involucrado pertenece al denominado Clan del Golfo y mantenía una producción mensual de aproximadamente 4.300 gramos de oro, lo que se traducía en ingresos cercanos a 1.600 millones de pesos mensuales para la organización. Esta operación representa la intervención número 39 en minas ilegales identificadas bajo la jurisdicción de la Cuarta Brigada.
Sin embargo, el impacto ambiental ocasionado por esta actividad ilícita es de inmensa gravedad y será muy difícil de revertir. Según el coronel Yimmy Cayetano Mancilla, comandante del batallón responsable del operativo, se calcula la destrucción de cerca de 7.000 árboles y el movimiento de unos 30.000 metros cúbicos de suelo, equivalente al volumen de doce piscinas olímpicas, en un área de 3,5 hectáreas. Los suelos erosionados y la deforestación visible dejan secuelas ecológicas relevantes, pues, como remarca el oficial, restaurar áreas devastadas por este tipo de minería involucra procesos complejos y prolongados.
La restauración ambiental en zonas afectadas por minería ilegal comienza con la estabilización y recompactación del suelo, seguida por la siembra de especies que puedan sobrevivir en terrenos empobrecidos por químicos y metales pesados. Se emplean técnicas como la fitorremediación —uso de plantas para absorber contaminantes— y la biorremediación, que utiliza hongos y bacterias para el mismo fin. No obstante, estos procesos pueden extenderse hasta tres décadas para lograr la recuperación total del área, según expertos consultados.
La vereda El Porvenir se ubica dentro de la Reserva Forestal Protectora Regional La Tebaida, un corredor ecológico clave para especies amenazadas como el jaguar y el puma, así como para la Palma de cera Sasaima, que se encuentra en crítico peligro de extinción. Allí prosperan ecosistemas de bosque seco tropical y bosque húmedo, cuya integridad resulta esencial para la preservación de la biodiversidad y los ciclos hidrológicos de la región. Sin embargo, el problema traspasa los límites de la reserva, ya que la minería ilegal se ha expandido hacia áreas próximas al casco urbano, incrementando los riesgos de contaminación y pérdida de hábitats naturales.
Las comunidades locales, según testimonios recogidos por el periódico EL COLOMBIANO, conviven con un panorama de temor y silencio, frente a la presencia permanente de dragas en ríos y la contaminación visible por mercurio, como lo reporta la autoridad ambiental Cornare. Entre 2020 y 2026, se reportaron 516 denuncias de minería ilegal en la región, siendo San Luis, Santo Domingo, San Carlos, San Roque y Cocorná los municipios más afectados. El 68,6% de los impactos recaen sobre fuentes hídricas debido a la minería aluvial, mientras que el restante 30% afecta directamente al suelo.
Los daños ambientales también repercuten en la economía regional, ya que la agricultura y la producción de energía hidroeléctrica dependen de la salud de estos ecosistemas. Investigaciones conducidas por la Universidad Nacional, el Colegio Mayor y entidades ambientales han señalado que la reducción de la presión de los grupos armados tras el Acuerdo de Paz de 2016 facilitó la expansión de actividades extractivas y ganaderas, ocasionando la pérdida de más de un tercio de los bosques naturales en tan solo veinte años. La problemática, además de ambiental, también es social: la minería ilegal involucra, incluso, a menores de edad que buscan oportunidades laborales junto a las dragas, lo que agrava la crisis de seguridad en la región.
¿Cuál es la diferencia entre minería aluvial y minería subterránea?
La interrogante sobre los tipos de minería es central al abordar los impactos ecológicos y sociales que enfrenta el Oriente antioqueño. La minería aluvial, responsable de la mayor parte de los daños en la región, consiste en la extracción de minerales, especialmente oro, directamente de los lechos de ríos y suelos superficiales por medios mecánicos, lo que conlleva una profunda alteración de los cauces y la calidad del agua. Por otro lado, la minería subterránea involucra la excavación de túneles o galerías bajo tierra, dirigida principalmente a yacimientos profundos; aunque también trae riesgos ambientales, estos suelen ser distintos y generalmente menos visibles que los generados por la minería aluvial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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