El miedo al costo social limita la participación política y la libertad de expresión en el Cesar
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Visitar sitioEn esta región, la autocensura crece y hasta en internet opinar puede implicar costos sociales elevados.
En el departamento del Cesar, la política se vive de manera muy particular. La conversación cotidiana en tiendas, terrazas, fincas y hasta taxis está impregnada de sinceridad y opiniones que pocas veces salen a la luz pública. Según relata Quintín Quintero, se conversa abiertamente sobre promesas incumplidas, obras ausentes y decisiones que generan inquietud; los dirigentes a menudo prometen más de lo que explican. Sin embargo, cuando entra en escena un micrófono o una cámara, el tono y la franqueza de esas conversaciones suelen diluirse significativamente. Esa dualidad revela una dinámica donde el control político, ejercido por voces críticas, es fundamental pero costoso.
Quintero insiste en que cuestionar al poder implica riesgos: puertas cerradas, llamadas que dejan de recibirse y amistades distantes. Para él, ese costo social forma parte del ejercicio político. Pero ahora, el temor parece haberse extendido a escenarios digitales; incluso en redes sociales, muchas personas optan por no interactuar públicamente con contenidos políticos que apoyan. Este autocontrol —no dar “me gusta”, no compartir, no opinar— no siempre significa falta de postura, sino miedo. Y cuando hasta gestos tan simples como un “me gusta” generan temor, el problema trasciende lo político y se instala en la esfera de la libertad de expresión.
El poder, advierte Quintero, no siempre ejerce presión con gritos o amenazas explícitas; muchas veces se manifiesta a través de favores, invitaciones, fotografías o promesas sutiles. Las oportunidades laborales, por ejemplo, pueden transformarse en herramientas de silenciamiento. En ese ambiente, la sociedad se ve obligada a medir cada palabra, preguntándose hasta dónde puede expresar su opinión sin sufrir consecuencias.
Según el autor, recuperar el carácter es esencial. No se trata de confrontar por confrontar, sino de asumir con dignidad y coherencia las opiniones, diferenciando siempre los hechos de los rumores. Para él, la verdadera libertad de expresión requiere verdad, responsabilidad y coraje; la política necesita más verdad y menos ruido, así como una memoria robusta para evitar caer una y otra vez en las mismas promesas vacías.
Finalmente, Quintero destaca que la palabra de la gente en Cesar, aunque no siempre salga en medios, tiene un poder incontrolable que puede viajar más lejos que cualquier comunicado oficial. La salud de una democracia descansa en ciudadanos que expresen en público lo que piensan en privado y en una sociedad donde preguntar no sea un acto heroico, sino un derecho cotidiano. El miedo no debería dictar silencios; es clave que nadie crea que para preservar un trabajo deba ceder su opinión. Porque las administraciones pasan, pero los problemas —y la tierra— permanecen, recordando que la libertad y la responsabilidad empiezan por decir lo que todos reconocen en silencio.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Qué impacto tiene el miedo en la participación política del Cesar?
El miedo afecta la participación política en el Cesar, pues muchas personas optan por guardar silencio incluso cuando están de acuerdo con críticas o reflexiones públicas. Esta actitud limita la libertad de expresión y contribuye a que los problemas sociales y políticos persistan, ya que las voces críticas disminuyen en cantidad y fuerza.
¿Por qué se considera importante el 'carácter' en la política, según el texto?
El texto señala que el carácter es clave en la política porque significa mantener la coherencia y expresar las propias ideas, incluso si resulta incómodo o cuesta relaciones y oportunidades. Esto implica distinguir entre hechos y opiniones, hablar con responsabilidad y evitar que el miedo o la conveniencia definan la participación ciudadana.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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