Con cometas y mucha ilusión, iniciativa familiar le cumple sueños a niños wayuu en La Guajira

Nación
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-09-13 14:31:47

La iniciativa liderada por la familia Rosero Villate llegó a La Guajira para elevar las cometas y los sueños de doscientos niños.

Un viaje lleno de color, esperanza y sonrisas se vivió este fin de semana en las playas de La Guajira, donde la iniciativa conocida como “Se vuela un sueño” volvió a desplegarse por los cielos del Caribe colombiano. Creado hace varios años por la familia de emprendedores colombianos Rosero-Villate, este proyecto nació con una premisa tan sencilla como profunda: lograr que los niños instalen en su cerebro el deseo ferviente de cumplir sus metas y visualizar un futuro mejor a través de la magia de escribir sus anhelos sobre el papel y dejar que el viento los eleve hacia el universo.

En esta nueva jornada, la fundación concentró sus esfuerzos en las comunidades wayuu de la región, reuniendo a cerca de doscientos pequeños llenos de entusiasmo. Con el acompañamiento de líderes, psicólogos y voluntarios, los niños plasmaron sus más grandes aspiraciones —desde profesiones como ser policías hasta metas personales de superación— sobre la superficie de sus propias cometas, convirtiendo cada diseño en un compromiso íntimo que luego tomaría altura frente al mar.

La dinámica, guiada por los fundadores Juan David y Germán Rosero, junto a miembros del equipo como María Fernanda Villate, Juan Carlos Guzmán y Juan Diego Galindo, se convirtió en una experiencia inolvidable tanto para los menores como para los turistas y visitantes presentes en la zona. Las risas, los juegos y la emoción colectiva inundaron la playa mientras coloridas figuras de tiburones, dragones y cometas tradicionales surcaban el firmamento en medio de un ambiente de profunda alegría.

Con más de un millar de niños beneficiados a lo largo de su trayectoria, “Se vuela un sueño” continúa consolidándose como un espacio transformador que trasciende la recreación. Para los emprendedores detrás del proyecto, ver a estos menores sonreír y conectar su cabeza con el corazón para proyectar su futuro es la mayor recompensa, reafirmando que cada cometa que vuela alto lleva consigo la promesa inquebrantable de que los sueños, con esfuerzo y convicción, se pueden hacer realidad.

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