Un nuevo y grave hecho de alteración del orden público sacudió al departamento de Santander durante la mañana de este sábado 17 de octubre de 2026, cuando un autobús de servicio intermunicipal fue completamente incinerado por presuntos integrantes de grupos armados al margen de la ley. El atentado se registró exactamente sobre la vía que comunica a los municipios de Málaga con Cerrito, a la altura del estratégico y frío sector del páramo de Almorzadero, generando momentos de profunda zozobra entre los viajeros y las comunidades de la región.
De acuerdo con la información entregada por Douglas Arenas, director de Seguridad y Convivencia de Santander, el violento ataque habría sido perpetrado por presuntos miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Según el reporte preliminar de las autoridades, dos sujetos fuertemente armados con armas cortas interceptaron de manera abrupta el automotor de transporte público en el que se movilizaban varios pasajeros, obligando tanto al conductor como a los ocupantes a descender a la fuerza del vehículo para, instantes después, prenderle fuego y reducirlo a cenizas.
Pese a lo aparatoso de la conflagración y al temor generado por la acción terrorista, el funcionario confirmó que, hasta el momento, no se tiene registro de personas heridas ni víctimas fatales que lamentar a raíz del ataque. Tras conocerse la emergencia, Arenas mantuvo comunicación directa con el alcalde del municipio de Cerrito con el fin de coordinar las primeras acciones de acompañamiento institucional y evaluar el impacto de la incursión criminal en la zona.
Las autoridades departamentales advirtieron que el punto exacto donde ocurrió la incineración cuenta con una ubicación geográfica de alta complejidad y de carácter estratégico debido a su cercanía limítrofe con los departamentos de Arauca y Norte de Santander. Esta condición fronteriza, según explicó el director de Seguridad y Convivencia, facilita la movilidad de las estructuras criminales entre estos territorios, permitiéndoles ingresar a Santander para ejecutar acciones de intimidación y retornar con rapidez a zonas vecinas para evadir el cerco de la fuerza pública.
Frente a este nuevo episodio que enluta la seguridad vial de la región, desde las primeras horas de la jornada el comandante de la Quinta Brigada del Ejército Nacional, en articulación con el Departamento de Policía Santander, desplegó operativos especiales y puestos de control en toda la zona montañosa con el propósito de ubicar y capturar a los responsables materiales del hecho. Asimismo, desde la administración departamental se hizo un enérgico llamado a la ciudadanía para que denuncie cualquier movimiento sospechoso y a la Fuerza Pública para redoblar los patrullajes preventivos. “No podemos permitir que estos bandidos sigan intimidando a la población civil”, puntualizó el funcionario, a la espera de un pronunciamiento oficial por parte del gobernador de Santander en las próximas horas.