Tragedia en Armenia: cortocircuito desata incendio mortal en fábrica y deja una comunidad devastada
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Visitar sitioUna noche de tragedia en Armenia: un voraz incendio en una fábrica deja pérdidas humanas y materiales.
La madrugada del miércoles 21 de enero se vio marcada por el dolor y la consternación en el sur de Armenia, cuando en el barrio La Fachada, una tragedia provocada por el fuego alteró la cotidianidad de sus habitantes. El siniestro, según versiones recogidas por La Crónica del Quindío, se originó alrededor de la 1:00 a. m. debido, presuntamente, a un cortocircuito en una reconocida fábrica de muebles ubicada en la manzana 18, transformando una noche tranquila en una pesadilla de pérdida y desolación.
En el momento del incendio, Luis Ernesto Riaño Vélez, un adulto mayor de 68 años, se hallaba en el interior del establecimiento cumpliendo labores de vigilancia nocturna. Vecinos y testigos relataron que el avance de las llamas fue tan veloz que no solo amenazó esa propiedad, sino que causó temor entre la comunidad por la posibilidad de que el fuego se propagara a otras viviendas cercanas, aumentando el riesgo de una tragedia aún mayor.
La rápida aparición del Cuerpo Oficial de Bomberos de Armenia, con apoyo de unidades provenientes de Calarcá, fue decisiva para limitar el avance del incendio y evitar un desastre de mayor magnitud. Sin embargo, pese a los esfuerzos de los socorristas, la pérdida humana y material fue considerable. Además de la persona fallecida, se reportaron afectados por inhalación de humo y la destrucción de bienes materiales como herramientas, mobiliario e incluso varias motocicletas y cinco automotores que se encontraban almacenados en el lugar.
Tras varias horas de labor, los bomberos lograron ingresar cuando el fuego había sido controlado casi en su totalidad. Fue entonces cuando hallaron el cuerpo de Luis Ernesto, quien no logró escapar de las llamas. Su muerte causó un profundo impacto entre los residentes, quienes lo recordaban como una persona humilde y servicial, muy apreciada en el sector.
Las pérdidas económicas aún no han podido ser cuantificadas, pues la fábrica representaba años de trabajo para varios emprendedores. En medio de la emergencia, personal de la Empresa de Energía del Quindío (Edeq) y de Efigas acudió para asegurar las instalaciones y evitar que las redes eléctricas y de gas extendieran el alcance del siniestro.
Según las recomendaciones compartidas después de este hecho, las autoridades insistieron en la importancia de revisar periódicamente las instalaciones eléctricas. Los organismos especializados enfatizaron que debe consultarse un electricista certificado al menos una vez al año, especialmente en locales industriales, y advirtieron sobre el peligro del uso excesivo de adaptadores y la urgencia de instalar dispositivos de seguridad que permitan cortar la energía ante cualquier anomalía.
Sobre la víctima, La Crónica del Quindío señaló que Luis Ernesto Riaño Vélez era nacido en Armenia, tenía una hija y, debido a su edad, había disminuido su carga laboral en los últimos años. Venía desempeñando trabajos varios, pero la dificultad para acceder a empleo estable lo llevó a pernoctar en el lugar de su deceso como cuidador nocturno. Su familia reside en la ciudad, y tras la inspección técnica del cadáver a cargo de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín), el cuerpo fue trasladado a Pereira para la necropsia legal correspondiente.
Este lamentable hecho pone en evidencia no solo la fragilidad ante emergencias inesperadas, sino también la necesidad de reforzar los sistemas de prevención y la solidaridad comunitaria frente a eventos de esta naturaleza.
¿Por qué los cortocircuitos representan un alto riesgo de incendios en espacios industriales?
La relevancia de esta pregunta radica en que, según los organismos de socorro y prevención citados en la información recabada por La Crónica del Quindío, los cortocircuitos suelen ser una de las principales causas de incendios estructurales, especialmente en locales que funcionan como fábricas, donde la demanda eléctrica es considerablemente alta.
En estos entornos, el uso excesivo de dispositivos conectados, la falta de mantenimiento regular de las instalaciones eléctricas y el empleo de adaptadores múltiples o ‘pulpos’ incrementan notablemente el riesgo de sobrecalentamiento y de fallos en el suministro eléctrico, que pueden derivar en chispas y, en consecuencia, en incendios de grandes proporciones. Comprender el impacto y la prevención de los cortocircuitos es clave para proteger tanto vidas humanas como patrimonios frente a emergencias similares.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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