Petro protagoniza la cumbre mundial sobre drogas: ¿Qué cambiará en la ONU para la hoja de coca?

Nación
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La intervención de Petro en la ONU reaviva el debate global sobre la hoja de coca y el auge récord de la cocaína.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se encuentra hoy participando en la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas (ONU), destacándose como uno de los foros multilaterales más relevantes para la toma de decisiones respecto a las políticas internacionales en el ámbito de las drogas. De acuerdo con información proporcionada por la ONU desde Viena, el mandatario colombiano intervendrá en la sesión que inicia sobre las 15:00 hora local, luego de su arribo a la capital austríaca.

Aunque las discusiones programadas sobre drogas en la ONU se extienden durante toda la semana, el primer día reviste especial importancia porque es cuando se lleva a cabo el segmento político de más alto nivel, concentrando la atención de líderes y expertos mundiales. La presencia de Colombia en este evento adquiere especial relevancia, dado su papel en la producción y el tráfico de estupefacientes a nivel mundial, como lo señalan reportes internacionales.

Según el informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), órgano cuasi judicial dentro del sistema de Naciones Unidas, la producción mundial de cocaína superó las 3.700 toneladas en 2023. Esto supone un incremento del 34% respecto a 2022, ubicando a la cocaína como el narcótico cuyo mercado tiene el crecimiento más acelerado. El informe de la JIFE subraya que este incremento se relaciona particularmente con Colombia, explicando que tanto el área de cultivo de hoja de coca como la eficiencia de los laboratorios ilegales han aumentado considerablemente en ese país.

Otro punto central de debate en la Comisión recae en la situación de la hoja de coca. En diciembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió mantener la hoja de coca en la Lista I de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, junto a sustancias consideradas altamente peligrosas y sujetas a un estricto control internacional, como la heroína y la cocaína. Esta determinación llegó después de que Bolivia, apoyada por Colombia, solicitara una evaluación a través del Comité de Expertos en Farmacodependencia (ECDD) de la OMS. El organismo concluyó que la facilidad con la que la hoja de coca puede transformarse en cocaína, así como el incremento en la producción de esta droga, representan riesgos considerables para la salud pública.

La decisión de la OMS implica que la hoja de coca permanecerá bajo el mismo nivel de restricciones internacionales, pues la mayoría de su cultivo sigue destinándose a la fabricación de cocaína. En paralelo, los expertos de Naciones Unidas indicaron que la producción mundial del alcaloide ha marcado un récord histórico, profundizando la preocupación por sus implicaciones tanto para los países productores como para los consumidores a nivel global.

En busca de nuevas rutas para abordar este fenómeno, el año pasado la Comisión de Estupefacientes de la ONU aceptó una propuesta de Colombia para formar un comité de expertos independientes cuyo objetivo será revisar el sistema internacional de control de drogas y proponer reformas. Esta iniciativa, considerada inédita, fue adoptada con 30 votos a favor, pese a 18 abstenciones y los votos en contra de Estados Unidos, Argentina y Rusia. El resultado de este proceso será discutido nuevamente en 2027, manteniendo a Colombia como un actor protagónico en la discusión global sobre políticas antidrogas y reformas al régimen vigente.

¿Por qué la hoja de coca sigue considerada una sustancia bajo estricto control internacional?

La hoja de coca permanece en la Lista I de la Convención Única de 1961, mecanismo que define qué sustancias son objeto de un control internacional más riguroso, debido a sus altos riesgos para la salud pública. Según determinaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), la principal razón es la facilidad con que la hoja puede transformarse en cocaína. Este argumento se refuerza ante los datos de incremento en la producción mundial de esa droga.

Además, según los expertos de la ONU, la mayoría de la hoja de coca cultivada se utiliza directamente para la fabricación del narcótico, lo que agrava los retos asociados al tráfico y consumo internacional. Por este motivo, pese a algunos llamados para revisar su estatus legal, la hoja de coca sigue recibiendo el mismo trato que sustancias como la heroína o la misma cocaína, posicionándola dentro de los controles internacionales más estrictos y bajo un constante escrutinio en los foros multilaterales.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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