Gustavo Petro desafía la narrativa global sobre drogas y presenta el “Peace Chocolate” en la ONU
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Visitar sitioDurante la ONU, Petro defendió la lucha antidrogas y cuestionó su inclusión en la lista Clinton. ¿Por qué?
Durante la 69ª sesión de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas (ONU), celebrada en Viena, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, defendió su gestión frente a la lucha contra el narcotráfico y puso en tela de juicio su inclusión en la denominada lista Clinton. La Comisión de Estupefacientes es el principal foro a nivel internacional donde 53 Estados miembros examinan anualmente el avance y los desafíos del sistema global de control de drogas. Petro explicó que su inclusión en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), entidad estadounidense que sanciona a individuos y empresas relacionados con actividades ilícitas, ocurrió justo en el período en que Colombia logró sus mayores incautaciones de cocaína, contabilizando 3.300 toneladas según datos oficiales.
El mandatario señaló que, paradójicamente, las acusaciones de vínculos con grupos narcotraficantes se dieron en el mismo momento en que el gobierno impulsó el proceso de sustitución de cultivos. Mencionó la reducción de 42.000 hectáreas de coca sobre un total de 260.000 existentes en el país. Según Petro, este trabajo pone de relieve la importancia de generar equidad social en áreas rurales y productivas, no solo en Colombia sino también en naciones como Bolivia, Ecuador y Perú. Subrayó la necesidad de un abordaje multilateral, basado en el diálogo y la cooperación policial entre países, para enfrentar el problema de las drogas de manera efectiva y sin imponer miradas externas.
En cuanto a la problemática global del consumo de drogas, Petro dedicó un espacio especial al fentanilo, al que calificó como la “droga de la muerte”. Comparó los efectos del fentanilo, sustancia que causa una elevada mortalidad por sobredosis, con aquellas drogas asociadas históricamente a la protesta social, como el cannabis, o al trabajo intensivo, como la cocaína. Señaló la necesidad de comprender por qué determinadas sociedades desarrollan y consumen sustancias como el fentanilo, asociándolas a las crisis contemporáneas, incluida la climática.
Durante su estadía en Viena, el presidente colombiano sostuvo una reunión bilateral con John Brandolino, director ejecutivo interino de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). En paralelo, junto a Gloria Miranda, directora nacional de Sustitución de Cultivos, y Marcela Tovar, embajadora de Colombia en Austria, inauguró el stand del Programa de Sustitución de Cultivos de hoja de coca. Esta iniciativa presentó el “Peace Chocolate”, un chocolate elaborado con cacao cultivado en Putumayo y Nariño, regiones tradicionalmente afectadas por el narcotráfico, cuya producción ahora refleja el esfuerzo de comunidades comprometidas con la transición hacia economías legales.
En este contexto, la participación directa de productores provenientes de programas de sustitución ha permitido difundir relatos sobre el paso de la coca hacia alternativas sostenibles como el café, el ají y el plátano. Después de décadas vinculadas a economías ilícitas, las familias rurales muestran que la apuesta por la legalidad y la paz es viable, aunque comporta numerosos desafíos socioeconómicos y culturales.
¿Por qué es relevante la sustitución de cultivos de coca en el contexto colombiano?
La pregunta surge ante la centralidad que tiene el proceso de sustitución en la estrategia nacional e internacional de lucha contra el narcotráfico. Para las regiones productoras de coca, la alternativa de desarrollar economías legales significa transformar no solo los modelos agrícolas, sino también los vínculos sociales, la percepción internacional sobre Colombia y la posibilidad de una paz sostenible. Permitir la visibilización de historias de éxito y de dificultades reales en esos procesos resulta fundamental para comprender los retos que enfrenta el país más allá de las cifras y los discursos institucionales.
Además, la sustitución es vista como un pilar para la equidad y el desarrollo, no únicamente como un instrumento represivo en la lucha antidrogas. La discusión en el marco de la ONU evidencia el interés de los Estados por hallar salidas estructurales y coordinadas frente a un fenómeno que por décadas ha marcado la vida política, económica y social de Colombia y la región andina en su conjunto.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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