Habitantes de Granizal marchan un año después del deslizamiento para exigir agua potable y soluciones definitivas
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Visitar sitioEl área más afectada ha sido reforestada con árboles plantados por familias que aún esperan soluciones.
Granizal, una vereda donde confluyen desplazados y comunidades vulnerables, volvió a marchar con fuerza y esperanza pese al peso de la tragedia vivida hace un año. Entre arengas y pancartas, cincuenta habitantes, liderados por figuras como Fernando —quien llegó recientemente tras ser víctima de una mina antipersonal en Chocó— recorrieron las empinadas y polvorientas calles exigiendo derechos básicos: “Agua, vida y vivienda digna”. Según El Colombiano, la marcha partió del sector El Pinar y llegó a Altos de Oriente, justo al sitio donde el deslizamiento de tierra sepultó hogares y cambió la vida de decenas de familias.
En la jornada estuvo presente el recuerdo de la madrugada trágica narrada por Julio César Caicedo Camacho, víctima del conflicto armado y habitante de Granizal desde hace una década. Aquella noche sin dormir, obligado a evacuar por los gritos de alerta, sobrevivió pero perdió todo lo material. Compartió su experiencia al relatar cómo solo recibió un mes de subsidio de arriendo y cómo sus reiterados intentos de reclamar ayudas han caído en el vacío.
Marta Cecilia Álvarez, lideresa y promotora de salud, revivió el horror del desastre: al llegar, la montaña había desaparecido y el lodo cubría hasta las rodillas. El dolor y la solidaridad acompañaron el rescate de los cuerpos, realizado en muchos casos por los propios vecinos antes de que llegaran las autoridades. Aunque organismos de socorro certificaron el hallazgo de las 27 personas oficialmente reportadas como desaparecidas, persiste la angustia en la comunidad de que bajo la tierra quedaron aún más víctimas, nombres que resuenan entre los sobrevivientes pero no han sido reconocidos oficialmente por las autoridades, como señala El Colombiano.
La memoria se honra a través de actos simbólicos: en el área afectada, donde antes había casas, ahora crecen árboles plantados por las familias que perdieron a sus seres queridos. La siembra sirve para mantener la memoria viva y tratar de transformar el dolor en esperanza.
A pesar de estos gestos, la emergencia y la incertidumbre persisten. María Gladys Múnera relató cómo hace años, ante la ausencia de agua potable, las familias construyeron su propio acueducto artesanal que resultó inseguro. Estudios de la Universidad de Antioquia, presentados en el marco de una acción popular en 2015, revelaron la presencia de coliformes fecales, haciendo del agua un riesgo para la salud. Aunque un fallo judicial en 2020 ordenó garantizar el suministro básico, la solución es aún temporal: cinco carrotanques distribuyen agua diariamente a más de cien bidones, como documentó El Colombiano. Los planes a largo plazo dependen de recursos millonarios y procesos de legalización territorial que avanzan lentamente.
Actualmente, más de 130 viviendas permanecen en zona de riesgo, y algunos desplazados han debido regresar a sus antiguas casas ante la imposibilidad de conseguir alquiler digno. Un estudio técnico encargado a la Universidad Nacional —con una inversión de $4.200 millones y todavía en marcha— busca entender la composición geológica del sector, prevenir nuevos desastres y definir medidas de mitigación. Mientras tanto, la vida sigue en Granizal bajo la sombra de la espera: por agua potable, por titulación, por la atención efectiva del Estado.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Qué sucedió en Granizal durante el deslizamiento de tierra de 2024?
El deslizamiento de tierra ocurrido en Granizal, hace exactamente un año, sepultó viviendas y cobró la vida de al menos 27 personas según las autoridades y organismos de socorro, aunque la comunidad sospecha que el número real podría ser más alto. El suceso dejó cicatrices imborrables y obligó a muchas familias a reconstruir sus vidas desde cero, enfrentando además la carencia de servicios esenciales como el acceso estable a agua potable.
¿Por qué sigue sin haber agua potable permanente en Granizal y cuál es la solución prevista?
Granizal aún depende de un sistema provisional que lleva agua a través de carrotanques porque la infraestructura regular no existe. Según El Colombiano y estudios de la Universidad de Antioquia, el agua resultó insalubre, y aunque un fallo ordenó suministrar el líquido vital, la solución definitiva depende de un proyecto de acueducto en evaluación ante el Ministerio de Vivienda. Su ejecución depende de cofinanciación y de la legalización de predios, por lo cual los habitantes podrían tener que esperar entre 18 y 30 meses más para recibir agua potable en sus casas.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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