El legado de Mariel Jakeline Díaz: adiós a la líder que transformó la lucha de los vendedores informales en Ibagué
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Visitar sitioMariel Díaz, símbolo de lucha y esperanza para los vendedores informales de Ibagué, deja un legado imborrable.
El Consejo Comunitario de Mujeres de Ibagué lamentó profundamente el fallecimiento de Mariel Jakeline Díaz, quien se desempeñó como consejera del sector de vendedores ambulantes de la ciudad. Según los comunicados de la organización, Díaz fue reconocida como una figura trabajadora, sumamente comprometida y con un firme deseo de luchar por los derechos y el bienestar de su comunidad. Su partida representa una pérdida irreparable para el movimiento de trabajadores informales del departamento del Tolima, cuyos integrantes vieron en ella no solo una líder, sino también un símbolo de esperanza.
La historia de Mariel Jakeline Díaz se remonta a 1982, cuando, con apenas 16 años, llegó a Ibagué huyendo de la violencia que los grupos armados habían llevado a la vereda Tortugas, situada en el municipio de Prado. Su llegada estuvo marcada por la precariedad, el desarraigo y la búsqueda de un nuevo comienzo. Muy pronto, el centro de Ibagué se convirtió en su hogar y escenario de subsistencia: empezó vendiendo arepas y chorizos en la carrera Tercera, en medio del bullicio y la adversidad que caracteriza a quienes dependen del comercio informal.
A lo largo de cuatro décadas, Jakeline caminó incansablemente por la calle 15 y la carrera Tercera y, según el Consejo Comunitario, estuvo presente en los puntos neurálgicos del comercio informal, especialmente durante las temporadas comerciales más intensas como Navidad, fiestas de mitad de año y Semana Santa. No era raro que, desde primeras horas, presenciara cómo las autoridades decomisaban productos y desalojaban a los vendedores sin atender a sus derechos. Esta situación fortaleció en ella un inquebrantable espíritu de liderazgo, convenciéndola de la necesidad de organizarse para resistir.
Un hecho fundamental, narrado por el Consejo y reportado en la memoria colectiva del sector, sucedió a comienzos de los años 90. Ante la intensificación de operativos contra trabajadores ambulantes y la falta de respaldo legal, excombatientes del Movimiento 19 de Abril (M-19), entre ellos Gustavo Petro y Emanuel Arango, apoyaron la causa de los informales con una acción jurídica sin precedentes: la presentación de más de 700 tutelas para exigir protección de derechos en Ibagué.
Este episodio definió el futuro de Mariel Jakeline, quien, convencida de que la organización era la herramienta decisiva para la defensa de su sector, fundó el Sindicato de Trabajadores Informales del Tolima y lideró iniciativas como la creación de una fundación de mujeres y una veeduría de espacio público, entidades encargadas de vigilar la situación de quienes ocupaban el centro de la ciudad.
A través de la fundación Cacica Dulima, Jakeline respaldó a mujeres vendedoras estacionarias y ambulantes, promoviendo procesos de formación, representación jurídica y visibilidad ante las autoridades locales. Asimismo, participó activamente en espacios políticos, pues sostenía que la transformación de fondo para los trabajadores informales debía impulsarse desde los escenarios de decisión institucional. Tanto el Consejo Comunitario de Mujeres de Ibagué como las organizaciones que ayudó a consolidar hoy destacan que su legado sobrevive en cada vendedor que cuenta con respaldo legal, en las mujeres organizadas y en la memoria colectiva de una ciudad que cambió gracias a su lucha.
¿Cuál es la importancia de la organización de los trabajadores informales en ciudades como Ibagué?
La organización de los trabajadores informales ha demostrado ser un mecanismo crucial para la defensa de los derechos de quienes, a menudo, quedan marginados de la protección estatal. Como se observa en la experiencia de Ibagué, la consolidación de sindicatos y fundaciones permitió que los vendedores tuvieran voz ante las autoridades y buscaran garantías frente a políticas de desalojo y decomiso.
Esta pregunta es relevante porque evidencia que, en contextos donde la informalidad es el único sustento para muchas familias, la articulación colectiva brinda no solo respaldo jurídico sino también herramienta de transformación social. Refleja, además, el poder de líderes como Mariel Jakeline Díaz, quienes convierten su historia personal en una causa capaz de transformar la vida de toda una comunidad.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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