Un dinosaurio toma el lugar de un conquistador en Bogotá: así es "Ecos de Gigantes" y su fósil interactivo
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioUn dinosaurio colombiano ocupa ahora el lugar de un conquistador en pleno centro de Bogotá — descubre por qué.
En el corazón de Bogotá, específicamente en la avenida Jiménez próxima al Museo del Oro, los transeúntes serán testigos de una escena poco habitual: en el pedestal que antes sostenía la figura de Gonzalo Jiménez de Quesada —retirada durante el paro nacional de 2021— ahora se eleva la escultura de un Perijasaurus lapaz. Este dinosaurio, con su cuello alargado y su pequeña cabeza, ha sido reconstruido a partir de un fósil hallado en la Serranía de Perijá, ubicada en el departamento del Cesar. Tal hallazgo, según información de El Espectador, es de particular importancia porque constituye apenas la segunda especie de dinosaurio con origen colombiano identificada hasta la fecha.
La escultura hace parte visible y emblemática de la muestra Ecos de Gigantes, una exposición organizada por la Universidad del Rosario que permanece abierta al público desde comienzos de marzo y que no tiene ningún costo para los visitantes. El propósito fundamental de esta exposición es acercar la paleontología —la ciencia que estudia los fósiles y la vida prehistórica— a la sociedad, permitiendo que cualquier persona, sin importar su trasfondo académico, pueda experimentar el asombro que generan estos vestigios de otras eras.
Entre los elementos que más llaman la atención de Ecos de Gigantes se destaca la posibilidad inusual de tocar, por sí mismos, un fósil auténtico. Esta experiencia rompe con la tradición de observar desde la distancia piezas de gran valor científico y busca vincular emocionalmente a los visitantes con el pasado remoto del entorno colombiano. El Espectador señala que la disponibilidad de esta interacción es una rareza incluso a nivel internacional.
Como argumenta Edwin Cadena, paleontólogo, investigador de la Universidad del Rosario y uno de los principales responsables de la exposición, “está demostrado que los fósiles no se van a dañar con el tacto humano”. Cadena resalta que existe una responsabilidad desde el campo científico de democratizar los descubrimientos, evitando que el acceso a estos vestigios quede limitado solo a un reducido grupo de especialistas.
Los organizadores plantean así una reflexión sobre el papel de la ciencia en la sociedad y la necesidad de propiciar espacios donde el patrimonio natural sea compartido y entendido por la comunidad. Además, este tipo de iniciativas contribuyen a crear conciencia sobre la riqueza paleontológica nacional, muchas veces menospreciada o desconocida por quienes habitan el territorio.
¿Cómo se eligió la ubicación de la escultura Perijasaurus lapaz en Bogotá?
La ubicación de la escultura de Perijasaurus lapaz en la plazoleta de la Universidad del Rosario —anteriormente ocupada por la estatua de Gonzalo Jiménez de Quesada— responde a una búsqueda de resignificación de espacios públicos que han tenido relevancia histórica y socialmente debatida. Según la información dada por la Universidad del Rosario y recogida por El Espectador, este espacio fue seleccionado para brindar una nueva narrativa sobre el conocimiento y el patrimonio cultural y científico colombiano.
Luego de los cambios suscitados tras el retiro de la estatua durante el paro nacional de 2021, los organizadores de Ecos de Gigantes optaron por situar ahí la pieza, con el fin de ofrecer a la ciudadanía la posibilidad de reflexionar sobre el pasado y, simultáneamente, de descubrir los tesoros paleontológicos que yacen en el subsuelo nacional.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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