Alerta en San Juan de Urabá: erupción de volcán de lodo activa evacuaciones y pone en vilo a la comunidad
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Visitar sitioUn inesperado volcán de lodo activó alertas en San Juan de Urabá; autoridades evalúan impacto y riesgos.
Las autoridades de Antioquia mantienen un seguimiento constante tras la reciente erupción de un diapiro de lodo en las proximidades de la planta de tratamiento del acueducto municipal de San Juan de Urabá, ocurrida la tarde del miércoles 25 de febrero. Este inusual evento activó los protocolos de emergencia y originó respuestas coordinadas entre las entidades locales y regionales para proteger a las comunidades aledañas y reducir al mínimo los riesgos generados por la actividad geológica imprevista. El suceso fue confirmado en un comunicado emitido por el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia (DAGRAN), que documentó la aparición del fenómeno muy cerca de una zona habitada.
La pronta intervención de los organismos de gestión del riesgo evitó incidentes mayores. Según el balance preliminar entregado por DAGRAN, aunque la erupción ocurrió próxima a diversas viviendas, no se reportaron personas lesionadas. Las medidas preventivas incluyeron el desalojo inmediato de los hogares más cercanos y una evaluación de daños entre los cuales se destaca el agrietamiento de la vía al corregimiento Siete Vueltas. De manera articulada, la Secretaría de Infraestructura de Antioquia movilizó personal y maquinaria amarilla con el objetivo de restablecer la transitabilidad de la zona y disminuir el impacto en la movilidad local.
La atención del caso también contó con la intervención de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que corroboró la ausencia de víctimas y explicó el origen del evento: el fenómeno de diapirismo. Este proceso ocurre cuando el lodo y los gases ascienden a superficie por la presión ejercida desde capas profundas, lo cual difiere significativamente de los volcanes de lava tradicionales. Dicho fenómeno llevó, además, a afectar preliminarmente una vía y un sistema de almacenamiento de agua, precisó la UNGRD. Las acciones de respuesta incluyeron la evacuación de tres viviendas y una inspección técnica especializada del terreno.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) brindó aclaraciones sobre el fenómeno, subrayando que Colombia cuenta con más de cien volcanes de lodo y múltiples expresiones de este tipo de manifestaciones geológicas, distribuidas principalmente en departamentos como Atlántico, Sucre, Córdoba, Bolívar y Antioquia. Según el SGC, la magnitud y frecuencia de tales emergencias hace inviable establecer sistemas de monitoreo específicos para cada uno, dado que constantemente emergen nuevas manifestaciones.
Las amenazas principales de estos volcanes, según la información oficial, radican en el desplazamiento de lodo hacia zonas agrícolas y viviendas, los agrietamientos del terreno y la liberación explosiva de gases –como el metano–, aunque, según la experiencia colombiana reportada por el SGC, los eventos de mayor peligrosidad han tenido lugar en lugares poco poblados. Mientras el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo y las autoridades locales permanecen atentos, queda abierta la discusión sobre las capacidades de respuesta y prevención ante este tipo de eventos en zonas donde no es posible contar con sistemas de monitoreo integral.
¿Qué diferencia a un volcán de lodo de un volcán magmático habitual?
Los volcanes de lodo, como el presentado en San Juan de Urabá según el informe del Servicio Geológico Colombiano (SGC), poseen características muy distintas a los volcanes que expulsan magma o lava. En un volcán de lodo, la presión de gases y lodo en el subsuelo provoca que estos materiales suban a la superficie, generando erupciones generalmente más pequeñas y menos intensas en comparación con los volcanes magmáticos. Por esta razón, sus consecuencias suelen ser localizadas y menos destructivas a gran escala, aunque no exentas de riesgos para viviendas y terrenos aledaños. La diferencia radica, fundamentalmente, en que uno expulsa barro, agua y gases, mientras el otro implica magma y cenizas, con impactos distintos sobre las comunidades cercanas.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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