Lluvias extremas en Cundinamarca: tragedia, alertas y la urgente llamada a soluciones definitivas

Nación
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Siete municipios en alerta: intensas lluvias dejan daños y un trágico saldo en Cundinamarca.

Las intensas precipitaciones recientes han evidenciado una vez más la precaria situación de varios municipios de Cundinamarca frente a los eventos climáticos extremos. En al menos siete localidades —El Colegio, Anolaima, Cajicá, Arbeláez, Villagómez, Viotá y Pacho— se presentaron emergencias relacionadas con deslizamientos de tierra, inundaciones y daños tanto en viviendas como en la infraestructura vial, en el contexto de una prolongada temporada invernal. Según lo reportado por el gobernador Jorge Rey, el municipio de El Colegio figura como uno de los más afectados. Barrios y sectores como Santa Isabel, Prado, Santa Cruz y Pitalá, junto con la vía que conecta El Prado y La Virginia, sufrieron deslizamientos, inundaciones y daños considerables en al menos seis viviendas, además de impactos serios en las vías rurales que dificultan la movilidad y el acceso a comunidades veredales. Estos reportes, aunque preliminares, reflejan la constante vulnerabilidad de estas poblaciones ante el rigor de las lluvias.

En Anolaima, por ejemplo, una crecida repentina de la quebrada El Colancho comprometió la vía de acceso hacia las veredas La María y La Estufa. Si bien no se registraron víctimas gracias a la rápida acción comunitaria y de los equipos de respuesta, la situación puso de relieve la fragilidad de la infraestructura vial rural, especialmente ante crecientes súbitas, un riesgo latente en la región. El balance sintetizado por la Unidad Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres de Cundinamarca revela que, hasta el momento, las emergencias no han cobrado vidas humanas, aunque se mantiene el esfuerzo coordinado con consejos municipales, alcaldías y organismos de socorro para atender los daños y analizar el alcance de las afectaciones.

Sin embargo, la persistencia de la emergencia quedó marcada esta semana por un lamentable fallecimiento en el municipio de La Mesa. Leticia Medina, de 65 años, perdió la vida después de que el vehículo en el que se desplazaba fuera arrastrado por el desbordamiento de una quebrada en el sector de Puente Roto, en la vía San Joaquín – La Mesa. Una acompañante logró ser rescatada con vida por los equipos de emergencia. Bomberos Cundinamarca atribuyó el suceso a las lluvias intensas que golpearon particularmente a la zona de El Tequendama y que provocaron deslizamientos, daños estructurales en viviendas y vías, así como la inclinación de postes de energía.

Adicionalmente, los efectos de las precipitaciones incluyeron el colapso de un muro divisorio en el conjunto residencial Heliconias y restricciones en el corredor vial Bogotá–La Mesa, donde la caída de rocas y árboles obligó a implementar paso controlado, en particular en el kilómetro 73+400. Frente a los pronósticos que anuncian la continuidad de las lluvias, las autoridades han decidido mantener la alerta, mientras que las comunidades afectadas demandan soluciones estructurales que prevengan futuros desastres y no se basen únicamente en medidas de contingencia.

¿Cuáles son las acciones prioritarias que puede tomar Cundinamarca frente a la amenaza constante de desastres invernales?

En un contexto donde los fenómenos climáticos extremos han mostrado su capacidad de impactar permanentemente a la región, la pregunta sobre las acciones prioritarias en la reducción del riesgo adquiere una urgencia renovada. El análisis de las emergencias recientes, tal como lo documentan los reportes oficiales y medios como El Espectador, evidencia la necesidad de intervenir no solo en la reacción inmediata a los desastres, sino también en el fortalecimiento de la infraestructura rural y la planificación territorial.

La mitigación de los riesgos requiere identificar los puntos críticos de vulnerabilidad, mantener el trabajo coordinado entre autoridades locales, departamentales y organismos de rescate, y priorizar inversiones en obras de prevención que hagan frente tanto a las inundaciones como a los deslizamientos de tierra. Solo a través de políticas sostenidas y soluciones estructurales se podrá cambiar el panorama actual, donde cada temporada de lluvias pone a prueba la resiliencia colectiva.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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