Los candidatos presidenciales se toman Colombia: juventud, energía y mujeres marcan la carrera electoral
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioA semanas de las elecciones, los candidatos aceleran campañas y buscan votos clave para la segunda vuelta.
C on la proximidad de las elecciones presidenciales en Colombia, programadas para el 31 de mayo, los doce aspirantes intensificaron sus actividades de campaña con miras a asegurar un lugar en la segunda vuelta, prevista para el 21 de junio, o, en casos contados, aspirar a un triunfo contundente desde la primera vuelta para suceder al actual presidente, Gustavo Petro. En este escenario, las agendas de los candidatos convergieron en distintas regiones del país, mostrando la relevancia estratégica de movilizarse por el territorio colombiano en busca del voto ciudadano.
Un episodio reciente ilustra bien el dinamismo de la campaña: el 8 de mayo, Iván Cepeda, del Pacto Histórico, y Paloma Valencia, representante del Centro Democrático, coincidieron con sus eventos en la ciudad de Santa Marta. Allí, ambos buscaron captar la atención del electorado local, especialmente de votantes jóvenes y mujeres. Según El Espectador, Cepeda, acompañado de su fórmula vicepresidencial Aida Quilcué y congresistas oficialistas, encabezó un acto en el Parque Bolívar en el que presentó un plan de juventudes que pretende llevar a otras ciudades del Caribe. Durante su participación, el candidato enfatizó la importancia de dar oportunidades educativas y laborales a los jóvenes, poniendo en el centro de sus propuestas el rechazo a cualquier forma de exclusión y resaltando la necesidad de construir un país que brinde esperanza y razones para la vida a las nuevas generaciones.
Por su parte, Paloma Valencia reunió a mujeres en la Cancha Maracaná del oriente samario, acompañada de líderes regionales, donde aprovechó para pronunciarse sobre el fallecimiento de Germán Vargas Lleras, a quien describió como “un gran combatiente de la democracia”. Más allá del homenaje, en su recorrido por Córdoba, Valencia prometió reducir las tarifas de energía para la Costa Caribe, anunciando disminuciones que oscilarían entre el 20% y el 50% según el estrato socioeconómico, en caso de llegar a la Presidencia.
Otras campañas también desplegaron actividades clave en diferentes lugares del país. Abelardo de la Espriella centró parte de su campaña en Bogotá, donde se reunió con simpatizantes para fortalecer sus bases antes de pasar al Eje Cafetero. En Manizales y Pereira, De la Espriella estuvo acompañado de su círculo cercano y de líderes locales, articulando propuestas para la región.
Claudia López, exalcaldesa de Bogotá, focalizó sus esfuerzos en Chapinero y estaciones de Transmilenio. Allí, expuso su interés de expandir el programa “Manzanas del Cuidado” a nivel nacional, cuestionando al mismo tiempo la gestión de la actual alcaldía sobre proyectos de movilidad como el Regiotram de Occidente. También en la capital estuvo Sergio Fajardo, proponiendo medidas sobre deporte y la relación con el Congreso, y señalando que su experiencia previa en cargos ejecutivos es clave para la futura gobernabilidad.
Las actividades de campaña reflejan la diversidad de estrategias y prioridades de los principales contendores y delinean un panorama donde los temas de juventud, tarifas energéticas, el papel de las mujeres y la gestión pública cobran protagonismo en la competencia electoral. Así, la multiplicidad de rutas y eventos recalca la búsqueda de afinidad con sectores regionales estratégicos y el propósito de cada candidatura por marcar diferencias que resulten decisivas ante los electores.
¿Por qué la segunda vuelta electoral es tan determinante en Colombia?
En el contexto colombiano, la segunda vuelta electoral ha adquirido un papel central para definir quién ocupará la Casa de Nariño, especialmente en escenarios donde ningún candidato logra la mayoría absoluta en la primera vuelta. Este mecanismo, establecido para fortalecer la legitimidad democrática, obliga a los dos aspirantes más votados a confrontar propuestas y buscar nuevos respaldos políticos y sociales en un breve periodo.
Durante ese lapso, las campañas tienden a redirigir estrategias, forjan alianzas y, frecuentemente, plantean concesiones programáticas para ganar la adhesión de sectores indecisos o minoritarios. Así, la segunda vuelta no solo define el nombre del jefe de Estado, sino que revela qué consensos son posibles en una sociedad diversa y compleja como la colombiana.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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