Reducción drástica del caudal en ríos del Cesar alerta a comunidades rurales ante llegada de El Niño 2026
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Visitar sitioEn menos de un año, algunos afluentes del Cesar han visto disminuir hasta en un 95% su caudal.
La inminente llegada del fenómeno de El Niño entre septiembre y octubre de 2026 ha encendido las alertas en varias comunidades rurales del Cesar, especialmente por la preocupante disminución del caudal en ríos claves para el abastecimiento de agua. Según datos monitoreados recientemente, fuentes como el río Tucuy han experimentado una reducción drástica: en octubre de 2025, este río tenía un registro de 2.115 litros por segundo, mientras que para el 22 de julio de 2026, apenas alcanzaba los 92 litros por segundo. Esta caída representa que de cada 100 baldes de agua transportados hace nueve meses, hoy solo quedan cuatro o cinco, lo que afecta directamente a La Jagua de Ibirico y Becerril.
El escenario es similar en el río Sicarare, que abastece zonas rurales de Agustín Codazzi: su caudal bajó de 304 litros por segundo en abril de 2025 a 155 en octubre y, finalmente, a solo 14 litros por segundo en julio de 2026. Esta situación pone en evidencia que incluso recientes lluvias no han logrado recuperar el volumen perdido, mostrando la fragilidad de estas fuentes en medio de condiciones secas anticipadas, según registros citados por el medio EL PILÓN.
La presión también se observa en el río Magiriaimo. Aunque sus datos más recientes podrían estar inflados por precipitaciones previas al monitoreo, la tendencia indica que el río perdió más de la mitad de su volumen en menos de un año. El mismo patrón decreciente se refleja en los ríos Socomba, Maracas y Sororia en Becerril y La Jagua de Ibirico, así como en el río Torcoroma en el sur del Cesar.
Sin embargo, como advirtió Corpocesar (Corporación Autónoma Regional del Cesar), aunque los datos revelan caídas significativas, estos no permiten atribuir los descensos exclusivamente a El Niño ni señalar desabastecimiento inmediato. Factores como la ubicación de los aforos, las captaciones existentes y el comportamiento propio de cada cuenca también inciden en las mediciones. Además, Corpocesar recordó que antes de algunas de las mediciones recientes hubo lluvias, lo que podría distorsionar el diagnóstico real bajo sequía.
La reducción del caudal, además de limitar la cantidad de agua disponible, afecta la capacidad de los ríos para diluir aguas residuales urbanas y vertimientos industriales y agropecuarios. Como explicó Jorge Armenta, coordinador del Grupo de Gestión del Riesgo de Desastres de Corpocesar, menores volúmenes de agua incrementan la vulnerabilidad de las fuentes y sus usuarios ante la contaminación, algo que solo podrá aclararse cuando se publiquen los resultados de los análisis de calidad, aún pendientes para el segundo semestre de 2026.
Por ahora, Corpocesar insiste en la importancia de los Planes de Saneamiento y Manejo de Vertimientos (PSMV), que deben estar al día y debidamente financiados para evitar afectaciones a la oferta hídrica. En caso de una reducción “drástica”, las autoridades podrían restringir o suspender captaciones, priorizando el consumo humano frente a los usos agropecuarios e industriales. Sin embargo, aún no se han definido las corrientes que estarían sujetas a estas eventuales medidas.
Mientras se avanza en los monitoreos, la comunidad es llamada a cuidar el recurso, no verter residuos a los ríos y exigir transparencia a las autoridades sobre la calidad y cantidad del agua disponible, especialmente antes de que la sequía se intensifique, de acuerdo con la información de EL PILÓN.
¿Cómo puede afectar la reducción de caudal de los ríos del Cesar a las comunidades rurales durante El Niño 2026-2027?
La reducción del caudal en ríos como el Tucuy y el Sicarare puede implicar menor disponibilidad de agua para hogares, actividades agropecuarias y ecosistemas locales en el Cesar. Si las condiciones secas se agravan por El Niño, la escasez será más aguda, incluso para los acueductos rurales, mientras aumenta el riesgo de contaminación por la menor capacidad de dilución de aguas residuales y vertimientos, como advierte Corpocesar.
¿Qué significan los Planes de Saneamiento y Manejo de Vertimientos (PSMV) y cómo ayudan frente a la sequía?
Los Planes de Saneamiento y Manejo de Vertimientos, conocidos como PSMV, son herramientas que orientan las acciones de municipios y empresas de alcantarillado frente al manejo de aguas residuales. Según Corpocesar, mantener estos planes actualizados y financiados es crucial para evitar que las descargas contaminen los ríos, protegiendo la calidad del agua durante la sequía y priorizando el abastecimiento humano.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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