Panorama de la educación en Colombia tras el gobierno Petro: avances en financiación y retos en cobertura e infraestructura
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioEl Congreso avaló cambios fiscales clave en 2023, mientras crecen expectativas sobre su verdadero alcance.
El mandato del presidente Gustavo Petro terminará el 7 de agosto y deja un panorama educativo marcado por avances y pendientes en varios frentes. Uno de los logros más notorios de su administración fue el aumento en los recursos asignados a la educación superior pública, con una inversión considerada histórica para las universidades estatales. Esta dinámica permitió atender una deuda financiera acumulada durante años y, según El Espectador, se complementó con la aprobación por parte del Congreso de la reforma a los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992. Este cambio legal modificó un sistema de financiación de más de tres décadas que había mostrado ser insuficiente ante el aumento de matrícula, la demanda de investigación y otras responsabilidades de las instituciones públicas.
No obstante, la reglamentación de la nueva fórmula para distribuir los recursos adicionales entre las universidades aún no se ha definido, lo que genera incertidumbre sobre cómo se aplicarán criterios de asignación. Además, gran parte del presupuesto extra se destinó a cubrir gastos operativos acumulados, limitando el impacto potencial en el incremento de la cobertura estudiantil.
Sobre cobertura, el Gobierno planteó el objetivo de crear 500.000 nuevos cupos universitarios, pero según cifras entre 2022 y 2025, el aumento fue de alrededor de 72.000 nuevos estudiantes de pregrado, llegando aproximadamente a 198.000 si se suman los matriculados en cada semestre. Este resultado muestra una brecha considerable frente a la meta propuesta.
En cuanto a infraestructura, se anunciaron nuevas sedes universitarias especialmente para regiones apartadas, pero muchos proyectos se limitaron a ampliaciones, adecuaciones, compra de predios o etapas iniciales como estudios y diseños. Así, la prometida expansión territorial de la educación superior aún no se refleja ampliamente en mayor capacidad, dejando al gobierno siguiente la responsabilidad de avanzar en este frente.
De forma paralela, la creación de un impuesto extraordinario al patrimonio, que incluía a universidades privadas, fue suspendida provisionalmente por la Corte Constitucional mientras se evalúa su legalidad. Este episodio mostró tensiones con un sector que educa a casi la mitad de los estudiantes universitarios y es clave para la cobertura e innovación. Asimismo, cuestionamientos del Gobierno en los consejos de instituciones públicas fueron percibidos como posibles intervenciones en la autonomía universitaria, principio protegido por la Constitución.
La financiación estudiantil también vivió cambios: el Gobierno redujo de 20.000 a 5.000 el número de nuevos créditos semestrales del ICETEX (Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior) sin establecer alternativas claras, dejando a miles de jóvenes de clase media sin opciones viables para costear estudios.
Finalmente, la educación inicial, básica y media quedó en un plano secundario. Persisten rezagos en aprendizajes, deserción, brechas territoriales, falta de infraestructura y carencia de docentes, problemas agravados tras la pandemia, pero no ocuparon un lugar central en la agenda del gobierno, según El Espectador.
¿Cómo fue la transformación en la financiación de la educación superior durante el gobierno Petro?
De acuerdo con El Espectador, el gobierno de Gustavo Petro priorizó la educación superior pública, incrementando significativamente sus recursos y logrando reformas legales como la modificación de los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992. Sin embargo, la reglamentación sobre la distribución de estos fondos aún está pendiente, lo que deja dudas sobre el efecto a largo plazo de la financiación.
¿Qué desafíos persisten en la educación básica y media en Colombia tras este gobierno?
El Espectador resalta que la educación básica y media sigue enfrentando problemas estructurales como deserción escolar, brechas territoriales, falta de infraestructura adecuada, escasez de docentes y retos en salud mental y formación digital. Estos aspectos no fueron prioridad durante el gobierno Petro y representan un reto importante para la próxima administración.
*Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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