Reapareció Miguel Rodríguez Orejuela y está al borde de la locura: “Su mente se está apagando”
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El último gran jefe del Cartel de Cali, de 82 años, padece una demencia vascular que le impide saber quién es o dónde está. Defensa pide su libertad.
El ocaso de uno de los hombres más poderosos y temidos del narcotráfico en Colombia ha tomado un rumbo dramático en las cárceles de Estados Unidos. Miguel Rodríguez Orejuela, el único gran líder sobreviviente del extinto Cartel de Cali, se encuentra librando una batalla jurídica definitiva, pero no por su inocencia, sino por su derecho a morir en libertad debido a un cuadro de demencia severa que está consumiendo sus últimos rastros de conciencia.
Según reveló El Reporte Coronell, el capo de 82 años, recluido en la cárcel federal de Big Spring en Texas, padece daños cerebrales irreversibles tras sufrir múltiples accidentes cerebrovasculares. Los documentos médicos presentados ante la justicia estadounidense detallan que Rodríguez Orejuela sufre de demencia vascular, una condición que lo mantiene en un estado de desorientación total: no sabe en qué época vive ni reconoce el lugar donde se encuentra recluido.
Las pruebas médicas, que incluyen resonancias y tomografías, confirman que un accidente cerebrovascular destruyó su tálamo izquierdo, provocando una muerte progresiva del tejido cerebral. De acuerdo con información compartida por Blu Radio, el exjefe del narcotráfico —extraditado en 2005 y condenado a 30 años— alega una “condición devastadora” para pedir su salida anticipada, pues su capacidad cognitiva es prácticamente nula.
El deterioro ha llegado a niveles críticos. Su abogado, Joshua Danz, relató que Miguel ya no es capaz de administrarse sus propias medicinas, lo que le provocó una grave infección en la mandíbula. Además, el exlíder del Cartel de Cali ha desarrollado delirios paranoicos, llegando a creer que otros reclusos intentan envenenar sus alimentos.
La defensa se ampara en la ley conocida como First Step Act, que permite la liberación humanitaria de presos que ya no son autosuficientes. El argumento principal es que mantener a un hombre en su estado tras las rejas carece de sentido correctivo. A diferencia de su hermano Gilberto, quien murió en prisión en 2022, la defensa sostiene que Miguel no tiene ninguna facultad para dirigir actividades ilícitas y que dejarlo en prisión solo garantiza el envío de un “segundo ataúd” a Colombia.
Su compañera sentimental, Martha Lucía Echeverry, y su hija Carolina, ya han enviado cartas al juez manifestando su disposición para recibirlo y cuidarlo en Cali en caso de que sea deportado. Se espera que en el transcurso de un mes un juez federal tome la decisión final sobre si el otrora “Señor de las tijeras” podrá regresar a su tierra para enfrentar sus últimos días.
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