Viviendo entre aguas: la dramática lucha de 100 familias indígenas de Calarcá ante inundaciones y abandono
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Visitar sitioCrisis sanitaria golpea a más de 100 familias en el Barrio Indígena de Calarcá tras intensas lluvias.
En el Barrio Indígena de Calarcá, alrededor de 100 familias experimentan una crisis sanitaria y social agravada por las intensas lluvias recientes. Este sector, reconocido por su alta vulnerabilidad, ha sido escenario de inundaciones frecuentes que impactan a residentes de todas las edades, incluyendo niños, adultos mayores, personas con discapacidad y animales domésticos. El rebosamiento de aguas residuales y el desbordamiento de las aguas lluvias provenientes de regiones aledañas alcanzan el interior de las viviendas, alterando la vida cotidiana y ocasionando pérdidas materiales, según documentó La Crónica del Quindío.
Frente a este panorama, los habitantes han solicitado atención urgente de Empresas Públicas de Calarcá (EMCA) y de la Dirección de Gestión del Riesgo de Desastres municipal. Jorge Eliécer Gómez Sánchez, vecino afectado del barrio, manifestó que la problemática persiste hace más de cuatro décadas y la respuesta de las autoridades ha resultado insuficiente. Afirma que “cuando llueve quedamos prácticamente encerrados: no podemos salir ni entrar a nuestras casas por la fuerza del agua”. Las dificultades para desplazarse se suman al deterioro de la infraestructura vial, ya que el agua desciende con fuerza por la pendiente, socavando la vía de acceso y acrecentando las dificultades de movilidad.
La situación se agrava porque gran parte de la población del sector corresponde a grupos especialmente vulnerables. El nivel del agua dentro de las casas puede superar los 50 centímetros, un escenario crítico que se acompaña, además, de afectaciones a la salud pública: residuos sólidos, escombros y cemento quedan acumulados en zanjas improvisadas por la corriente, lo que aumenta el riesgo sanitario.
Desde EMCA, su gerente, Hernán Darío Gutiérrez Londoño, confirmó la complejidad del caso y aclaró que, aunque existe una red principal de alcantarillado con capacidad suficiente, las emergencias derivan de la fuerza de las lluvias y de las limitaciones estructurales derivadas de la informalidad del asentamiento. La acumulación de basuras en puntos críticos aguas abajo genera taponamientos y represamientos, dificultando la evacuación de las aguas residuales y de lluvia. Gutiérrez Londoño indicó que parte del problema obedece a que la red interna fue construida por la propia comunidad, lo que obstaculiza una intervención formal y efectiva por parte de la empresa.
Como respuesta provisional, EMCA anunció jornadas de limpieza y lavado de la red principal, que se implementarían próximamente. Sin embargo, también advirtió que la solución de fondo exige la colaboración de la administración municipal y la evaluación de procesos de reubicación y legalización territorial, ya que el asentamiento se ubica en una zona de alto riesgo no reconocida formalmente como usuario del servicio, lo que limita la cobertura y responsabilidad institucional.
Por su parte, Jenny Alexandra Aristizábal Vélez, directora de Gestión del Riesgo de Desastres de Calarcá, señaló que se requieren estudios técnicos adicionales para determinar las acciones pertinentes ante el crecimiento poblacional y el colapso del sistema de alcantarillado inicial. La administración ha iniciado estos análisis para cumplir con las respuestas oficiales solicitadas por la comunidad.
¿Por qué se considera el Barrio Indígena de Calarcá un asentamiento de alto riesgo?
El Barrio Indígena de Calarcá ha sido identificado oficialmente como un asentamiento de alto riesgo debido a su ubicación en una zona con pendiente pronunciada y condiciones de inestabilidad del terreno, lo que facilita deslizamientos y dificulta la evacuación controlada de aguas lluvias y residuales, aumentando las amenazas para sus residentes. Además, la infraestructura hidráulica interna no cumple con los estándares técnicos requeridos al haber sido autoconstruida, lo que agrava los problemas durante episodios climáticos severos. Este reconocimiento como zona de alto riesgo condiciona la respuesta institucional, limitando la posibilidad de inversiones estructurales y la legalización del servicio público, dado que implica un alto nivel de vulnerabilidad para quienes allí habitan y requiere estrategias integrales que consideren tanto aspectos técnicos como sociales y legales.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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