Facatativá prende alarmas por el agua: reservas durarían menos de 20 días y descubren trampas

Nación
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-10-05 05:31:00

La administración municipal confirmó que las reservas hídricas están al límite mientras avanzan operativos contra tuberías y diques ilegales en alta montaña.

La crisis por el desabastecimiento de agua llegó a un punto crítico en el municipio cundinamarqués de Facatativá. Según confirmó el alcalde municipal, Luis Carlos Casas Alvarado, en una entrevista con El Tiempo, los embalses locales se encuentran actualmente en un alarmante 24,6 % de su capacidad total, lo que se traduce en un volumen disponible de entre 200.000 y 240.000 metros cúbicos frente a un tope cercano a los 1,06 millones.

Con este panorama, la administración calcula que las reservas superficiales apenas alcanzarían para un periodo estimado de entre 15 y 20 días, siempre y cuando no se registren nuevas caídas en los caudales que nutren el sistema hídrico. Esta compleja coyuntura está estrechamente ligada a la prolongada disminución de las fuentes naturales y a los impactos derivados de la llegada del fenómeno de El Niño a la región.

Si bien las precipitaciones registradas durante los últimos días permitieron un respiro y una recuperación parcial —el almacenamiento había caído a un preocupante 9,6 % el miércoles de la semana pasada—, el mandatario advirtió que este repunte es frágil y el riesgo de racionamiento se mantiene latente si las lluvias vuelven a escasear en las zonas altas.

La emergencia golpea de manera directa a los más de 160.000 habitantes de la zona urbana, así como a las comunidades rurales. De acuerdo con los reportes oficiales, cinco de las 14 veredas del municipio ya presentan graves dificultades debido a la reducción drástica del caudal en los acueductos veredales.

Detrás de la escasez no solo hay factores climáticos. Durante rigurosos recorridos de inspección y control realizados en las partes altas de la montaña, las autoridades descubrieron diversas estructuras clandestinas destinadas a contener, retener y desviar el agua de las quebradas naturales. Estas barreras, conocidas popularmente en la zona como “tambres”, han sido el blanco principal de los operativos recientes.

El alcalde Casas detalló que en dos intervenciones ya se han desmontado alrededor de diez de estas estructuras ilegales. “Ponen barreras sobre las quebradas. Hemos encontrado incluso construcciones con ladrillo y cemento en pasos naturales de agua”, denunció el mandatario, explicando que estas obras desvían el recurso hídrico hacia tuberías de dos y tres pulgadas conectadas directamente a reservorios privados.

Las inspecciones se han focalizado en puntos críticos como La Tribuna, Los Manzanos, Mancilla y el sector de la quebrada de Los Andes. Además del desvío para la irrigación de cultivos —presuntamente destinados a la producción de fresa—, las autoridades advirtieron sobre prácticas de tala de árboles y preparación de terrenos en alta montaña que generan graves procesos de erosión en los nacimientos de agua.

Ante este panorama de presunta ilegalidad, la administración municipal interpuso denuncias formales ante la Fiscalía General de la Nación, inspecciones de Policía y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), entidad que ya adelanta procesos sancionatorios.

Como medidas de mitigación, la Alcaldía ha recibido apoyo de la Gobernación a través de Empresas Públicas de Cundinamarca con el envío de carrotanques, además de un proyecto de tanques de almacenamiento para familias rurales gestionado con la CAR. Paralelamente, avanzan las obras de ejecución para perforar cuatro pozos profundos, diseñados para garantizar un suministro alternativo de aguas subterráneas durante las épocas de sequía extrema.

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