Cierre polémico en Los Naranjos: comercio denuncia hostigamiento y millonarias pérdidas en Armenia

Nación
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El cierre en Los Naranjos desató una batalla legal y política: ¿es hostigamiento o control legítimo?

La controversia por el cerramiento de un espacio público en el paradero Los Naranjos de Armenia ha escalado a nuevas dimensiones en los últimos días. El comerciante Jaime Bastos, quien es propietario de un establecimiento en ese sector, relató que, tras la publicación de documentos por parte de La Crónica que certifican la viabilidad de la obra avalada por Empresas de Desarrollo Urbano de Armenia (Edua) y la empresa Amable, ha experimentado una serie de medidas que califica como hostigamiento desde la administración municipal. Bastos asegura que, careciendo la alcaldía de fundamentos jurídicos sólidos para ordenar el cierre de su comercio o exigir el retiro del cerramiento, han surgido diferentes situaciones que, en su opinión, solo buscan perjudicar su actividad económica.

En su testimonio, Bastos menciona la suspensión abrupta, y sin explicación, de una reunión programada con la alcaldía justo el día de la inauguración. Horas después, agentes de salubridad y bomberos clausuraron el local durante diez días, pese a que, según él, ya cumplía con los requisitos exigidos. Este cierre no habría tenido relación con la invasión de espacio público, y provocó pérdidas económicas notables al frustrarse la inauguración y dejar inutilizados productos adquiridos para operar durante los días siguientes. A pesar de la reapertura posterior, Bastos percibe que las acciones de la administración no cesaron allí.

Tras no poder repetir el sellamiento, funcionarios con quienes Bastos gestionó el cerramiento sostuvieron reuniones en busca de soluciones y acuerdos escritos, pero estas conversaciones se diluyeron sin respuesta concreta. La situación se agravó cuando, según relata el comerciante, el suministro de energía eléctrica en el local fue suspendido el 6 de abril, lo que significó nuevas pérdidas económicas y afectaciones para los empleados. Pese a los argumentos de la alcaldía sobre la titularidad del medidor, Bastos asegura que, al no existir tal dispositivo y tener contrato de arrendamiento con servicios incluidos, resultaba improcedente la medida, lo que lo obligó a adquirir un nuevo contador y gestionar el restablecimiento con la empresa de energía.

Ante la falta de avances en la concertación, Bastos sostiene que mantiene su disposición al diálogo y estaría dispuesto a dejar el local si la alcaldía le reconoce la inversión realizada, estimada en aproximadamente 170 millones de pesos. Si esto no sucede, asegura que continuará el conflicto por la vía legal.

El comerciante explica que el proceso para intervenir el espacio comenzó formalmente en mayo de 2024, con el debido radicado de solicitudes y años de interacción con entidades competentes como Amable y la secretaría de Planeación. Durante la construcción del cerramiento, que se extendió entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, mantuvo comunicación permanente con las autoridades y no recibió objeciones ni visitas de control. Bastos argumenta que la intervención respondió a problemáticas de salubridad y desorden, y resalta que el sector mejoró tras su obra, situación avalada por los propios vecinos.

No obstante, al finalizar la construcción, la polémica surgió especialmente desde sectores políticos de oposición, lo que influyó en las decisiones de la administración municipal. Aunque Bastos reconoce las restricciones sobre el espacio público, recalca que actuó bajo autorizaciones oficiales y no debe cargar con posibles errores administrativos de los funcionarios encargados.

Por su parte, la alcaldía de Armenia informó que adelanta un proceso verbal abreviado, lo que les impide brindar declaraciones oficiales. Este procedimiento, según el ministerio de Justicia, permite a alcaldes o inspectores adoptar medidas correctivas ante conductas opuestas a la convivencia, que pueden ir desde la suspensión de la obra hasta multas o el cese definitivo de actividades, según la naturaleza de la infracción.

¿Qué es el espacio público y por qué su uso genera conflictos?

El concepto de espacio público se refiere a áreas de dominio colectivo como parques, plazas, vías o paraderos, destinadas al esparcimiento y tránsito ciudadano. Según explican las autoridades, la regulación acerca del uso de estos espacios es estricta, ya que cualquier intervención o privatización indebida puede atentar contra el derecho de acceso colectivo. Por esta razón, la adecuación del paradero Los Naranjos y el presunto hostigamiento denunciado generan controversia y desencadenan procedimientos legales, pues los límites entre lo autorizado oficialmente y la soberanía municipal suelen estar en discusión.

Este tema resulta clave para los comerciantes e incluso para la ciudadanía en general, dado que el adecuado uso del espacio público incide directamente en la convivencia, seguridad y prestación de servicios comunitarios. Por lo tanto, la resolución de este tipo de disputas exige claridad jurídica, transparencia administrativa y, sobre todo, un diálogo efectivo entre las partes implicadas. ¿De qué manera podrían las administraciones municipales evitar que situaciones similares deriven en conflictos prolongados?


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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